El pasado 10 de abril se conmemoró el 105 aniversario de la muerte de Emiliano Zapata Salazar un personaje que al pasar el tiempo se consolidó como un ejemplo, símbolo e icono de la lucha por justicia y libertad, Zapata tiene en el consciente colectivo mexicano un “cariz” distinto a otros líderes de la Revolución, como Francisco I. Madero o Pancho Villa.

Aquí es donde podríamos cuestionar y tratar de responder ¿Por qué Emiliano Zapata es tan querido por los sectores populares mexicanos? Hay que tratar de responderlo.

Primero, encabezó un ejército formado por indígenas, campesinos, jornaleros y obreros que pertenecían a los sectores más afectados durante el período conocido como “El Porfiriato”. Contrastando con el hecho de que Zapata no era pobre. Su familia poseía algunas hectáreas de tierra, que complementaba con una actividad de ganado.

Su principal lucha no era por el poder, alcanzar la presidencia, sino que luchaba para que se restituyeran las tierras y manantiales entregados a las comunidades desde los tiempos de la Colonia, pero que les fueron despojados por hacendados y empresas extranjeras. Como dato, en 1910, (cuando estalló la Revolución), más del 80% de los campesinos mexicanos no tenían tierras. Esto le genero respeto, pues todos veían que su lucha, era auténtica y olvidada por otros líderes del país. Además de que en poco tiempo se sumaban primero, cientos, después, miles de personas su Ejército Libertador del Sur, pues no tenían nada que perder y sí mucho que recuperar para sus familias.

Adema de lo anterior, agreguemos que, con el Plan de Ayala, no solo desconocía el gobierno de Francisco I. Madero, a quien apoyo en un principio, sino que en determinado momento argumento su cambio, pues consideró que Madero abandonó su promesa de reforma agraria para recuperar sus tierras.

Pero, además, dicho plan funcionó como un proyecto de nación alternativo, pues restableció en los territorios controlados por el zapatismo –Morelos, Guerrero y parte de Ciudad de México- un modelo de gobierno basado en la autoridad de los pueblos.

La realidad es que, a 105 años de su asesinato, el lema “Zapata vive” se convirtió en una consigna y símbolo de resistencia entre los grupos rebeldes de México, pues es el reflejo de luchas genuinas, legítimas y que solo los valientes y rebeldes se atreven a asumir.