RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Desde hace varios días se veía venir la decisión del gobernador Martín Orozco Sandoval de tomar acciones enérgicas con respecto a la pandemia que está azotando al mundo entero y en el caso especial a nuestro estado. El gobernador había sido un tanto condescendiente con los empresarios así como quienes pertenecen al grupo de pequeños y medianos empresarios, sobre todo los que se dedican a la venta de alimentos y bebidas. Sin embargo a pesar de lo riguroso de los protocolos sanitarios, los empresarios, principalmente cuyo mayor ingreso es la venta de bebidas alcohólicas, como serían antros y bares, de manera despreocupada soslayaron los contagios que se podían ocasionar al no controlar el acceso a sus negocios como se les había indicado, el 30% de su capacidad, y dejaron que fluyera la clientela sin poner un freno. A ello hay que agregar que las medidas sanitarias implementadas para evitar contagios se fueron quedando en el olvido. Y era natural, pues ya con una asistencia elevada los clientes, en su gran mayoría jóvenes, ya no respetaban las indicaciones que podía haber habido, como sería la sana distancia, la distancia entre las mesas, los cubre bocas, el tapete sanitizante a la entrada y la aplicación de gel. Además en varios locales se tenía música en vivo y las pistas de baile, con música en vivo o grabada, se llenaban de jóvenes deseosos de pasar una buena noche. La parca rondaba noche a noche todos esos sitios, y si no se llevaba a algunos por contagio de COVID-19, a varios sí se llevó a consecuencia de los accidentes que en elevado número se suscitaban las madrugadas de los fines de semana. Varios de esos accidentes se efectuaron en los puentes y pasos a desnivel vehiculares. En todos el alcohol siempre estuvo presente y fue la principal causa de los accidentes. Muchas vidas de gente muy joven se truncaron de manera absurda por ese motivo.

Aunado a lo anterior los contagios de coronavirus fueron a la alza. Aunque no solo hay que culpar a los bares y antros, pues hay otros sitios que son focos de un elevadísimo riesgo de infección, como los tianguis que a lo largo de toda la semana se instalan por toda la ciudad lo mismo que en las cabeceras municipales. En estos tianguis si no existe un verdadero control sanitario, el porcentaje que no usa cubrebocas es mayor al que sí lo usa. Además la sana distancia no se puede dar ni de chiste, la gente camina hombro con hombro entre apretujones tratando de adquirir sus alimentos. Otro evento que será muy difícil de controlar es el de la celebración de la Virgen de Guadalupe, pues a los fieles católicos no será fácil detenerlos en su afán de acudir al Santuario de Guadalupe. Así mismo terror da el pensar cómo se irán a poner los tianguis navideños, principalmente el de la Purísima. A ello habrá que agregar que ya están cerca las pre posadas y enseguida las posadas, no habrá poder humano que evite las reuniones que con ese pretexto se realizarán en los domicilios particulares. Y ya la Navidad pues ni hablar, las reuniones familiares inevitablemente se llevaran a cabo en mayor o menor medida. Ya tendremos videos y fotos de cómo se pondrá la cosa principalmente en las colonias populares….¡Hasta el amanecer!

Lo que sí no tuvo nombre fue la enorme afluencia de gente a los centros comerciales el fin de semana pasado con motivo del “Buen Fin”. En verdad era algo espeluznante observar los miles de personas que sin medir consecuencias se aglomeraron en las grandes tiendas departamentales. Los estacionamientos estaban llenos a su máxima capacidad y aún así seguían entrando vehículos, ante la complicidad de los administradores de dichos centros pues eso les representaba varios miles de pesos y aunque ya no hubiera cajones de estacionamiento disponibles. Pero la gente es así, aguanta lo habido y por haber con tal de adquirir algún electrodoméstico supuestamente a precio de ganga, no importando cargar al máximo la deuda en las tarjetas de crédito, ya después verán cÓmo pagan.

A partir de ayer los negocios que permanecerán abiertos son. Las tiendas de autoservicio y abarrotes; los mercados y centrales de abastos con venta de productos básicos. Y aquí hay una observación importante, el Centro Comercial Agropecuario no ha podido ser metido al aro correctamente. Tanto los locatarios como los compradores no acatan como debe de ser el protocolo sanitario. No cierran a la hora en que se les ordenó, a las 2 de la tarde, una inmensa mayoría no usa cubrebocas y ya ni hablar de los tapetes sanitizantes ni del gel que debe haber para que la gente lo utilice. El Agropecuario es tierra de nadie por más que sus directivos se esfuercen por corregir el cúmulo de anomalías y en este caso es un centro de infección mayor. Siguiendo con los negocios que permanecerán abiertos está el de la venta de comida en todos los rubros, con la salvedad que será solo para llevar. Entre los que se deberán cerrar están los comercios con acceso al público; los Centros Comerciales; la venta de bebidas alcohólicas; los gimnasios; las actividades deportivas grupales. Las ceremonias civiles, sociales o religiosas en las que intervengan más de 15 personas. Desde luego que muchas de estas restricciones la gente las desafía pensando en que a ellos no les puede suceder que se infecten y desafortunadamente eso han pensado muchos de los que ya fallecieron a causa del COVID-19. El pasado puente que tuvimos a principios de semana de manera increíble muchos lo utilizaron para salir de vacaciones e irse a las diferentes playas. Sin miramientos desafían a la muerte con tal de pasar uno o dos días de gozo. Pero así hay gente.

Ojalá y la sociedad haga caso y tome conciencia del tremendo riesgo que estamos viviendo y que acaten las medidas implementadas por el gobierno del estado en conjunción con todos los gobiernos municipales. Es una acción conjunta que deberá achatar un poco la curva tanto de contagios como de fallecimientos. No hay que olvidar que en este barco vamos todos. Hay que aguantar. Lo que anima es que ya vendrán tiempos mejores.