Trabajadores inconformes de la sección 38 del SNTSA exigieron a su representación del Comité Ejecutivo Nacional, presente ayer en el Instituto de Servicios de Salud, lanzar la convocatoria para renovar a su dirigencia estatal, porque la obligación es defender a todo el personal de salud sindicalizado.

En una manifestación pacífica en la parte exterior de la sede central del ISSEA, el personal disidente aseveró que, hace un año, el 28 de noviembre de 2020, debió salir la actual secretaria general, Delia Félix, quien lleva ya siete años en el cargo, y es tiempo de que haya elecciones para que se presenten las planillas que los trabajadores elijan y que se atiendan las demandas de los representados.

Según dijeron, la mitad del personal sindicalizado se encuentra molesto con su actual dirigente local del Sindicato Nacional de Trabajadores de Salud en Aguascalientes porque no ha sabido defender a sus representados en los tiempos de COVID-19 desde los inicios de la pandemia sanitaria, entre otros asuntos.

Agregaron que, para evitar la eternalización de la dirigente sindical, se han presentado demandas ante la Fiscalía Anticorrupción, en la Secretaría de la Función Pública y en el Tribunal de Conciliación y Arbitraje, para impulsar a que se publique la convocatoria para la renovación de la sección 38 de este sindicato.

Daniel Cisneros Ruiz, Alfonso Ovando y Graciela Torres Ornelas recalcaron que el CEN del sindicato dice que no promueve la convocatoria a causa de la pandemia, pero esto ya no puede sostenerse, pues los trabajadores han enfrentado día y noche la contingencia sanitaria y no han faltado a sus centros laborales.

Manifestaron, de igual forma, que varios médicos y personal de salud se contagió de COVID-19 y varios fallecieron, pero nunca se contó con el apoyo de la sección 38 sindical, por el contrario, la dirigente y su equipo de trabajo cerraron las oficinas sindicales, dejando en desamparo a sus representados.

Para terminar, señalaron que, luego de 41 muertes, la dirigencia sindical finalmente le exige al gobernador los materiales suficientes para proteger la salud, lo cual es una burla y una humillación para los deudos de los compañeros fallecidos.

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