Con la lenta reactivación del sector restaurantero, quienes tienen daños colaterales en su economía y pérdidas en sus hatos son los productores de queso de cabra, de ahí que ante la nula demanda de este producto, hay quienes han comenzado a malbaratar sus animales o enviarlos al rastro en espera de mejores tiempos, manifestó el presidente de la Unión Ganadera Regional de Aguascalientes (UGRA), Juan Pablo Franco Díaz.
Sucede que mientras los quesos de leche de vaca han perdido ventas de hasta un 80%, en el caso del queso de cabra su demanda es prácticamente nula, pues se trata de un producto destinado generalmente a comidas tipo gourmet y que son parte del menú de algunos restaurantes, en donde han limitado las ventas porque su reactivación ha sido lenta.
“Hay gente que produce leche de cabra y que se ha decidido a vender sus animales o enviarlas al rastro, porque no tienen otra opción, ya que no hay quién les compre el queso que fabrican”, y es que resulta difícil que una ama de casa compre un queso de este tipo, que más bien tiene como destino los restaurantes, pero “esa es de nuestra gente que sí está tronando ahora”.
Lo mismo ocurre con quienes se dedican a la elaboración de quesos maduros, que habían apostado a ese nicho de mercado y que inicialmente les iba bien porque era un mercado que poco se había aprovechado, pero que ahora con las limitantes impuestas por la pandemia por el COVID-19, ha llevado a tener pérdidas cuantiosas y ni siquiera saben cuándo pudieran tener recuperación.
Los que están decididos a cerrar su negocio, son aquellos que se dedican a la elaboración de quesos especiales, como es de leche de cabra, que “están decididos a vender sus animales, porque no tienen otra opción, no hay qué hacer con esa leche, ni modo de tirarla, nadie la puede aprovechar y no hay clientes, no hay tanto mercado para la leche de cabra”, por eso es que esos animales serán malbaratados y seguramente enviados al rastro.