La Coordinación Estatal de Protección Civil presentó el Plan Estatal de Contingencias por Temporada de Lluvias 2017, un esfuerzo multidisciplinario para evaluar los riesgos que pudieran presentarse en cada uno de los 8 mil 776 cuerpos de agua que hay en la entidad, con el fin de actualizar y fundamentar protocolos de atención eficientes.
Se realizó un análisis a fondo de cada presa, bordo y río donde pudiera encontrarse un riesgo para la seguridad de la población, y las necesidades de cada dependencia de cualquier nivel de Gobierno para atender los diferentes tipos de situaciones que pudieran presentarse, tales como desbordamientos de presas, deslaves de ríos, exceso de basura en desagües, entre otros.
Dentro de la revisión exhaustiva de los cuerpos de agua se destaca el nivel de las presas del estado, el cual oscila entre el 60 y el 70% actualmente, toda vez que las precipitaciones para este año se esperan de entre 450 y 520 mm, un 86% de lo que llovió el año pasado.
El chubasco más fuerte presentado hasta el momento ha sido de 32.2mm y se registró en Pabellón de Arteaga.
Por tanto, el Plan de Lluvias contempla una fuerza de aproximadamente 400 elementos, provenientes de Protección Civil y las coordinaciones municipales. También participa personal de la Cruz Roja -con la reserva de un número por determinar según la necesidad-, y activos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), a través de la 14va. Zona Militar. Participan además las diferentes dependencias de Bomberos, tanto estatales como municipales y en determinadas acciones, paramédicos y personal de las Secretarías de Seguridad Pública del Estado y del Medio Ambiente.
“Particularmente es de aplaudirse la disposición de las fuerzas castrenses, con su apoyo y efectividad podemos estar confiados de que tenemos la fuerza humana suficiente para prevenir o atender algún tipo de contingencia que pudiera presentarse debido al temporal de lluvias”, señaló el director operativo de P.C., Miguel Olguín Olmedo.
El Plan contempla tres etapas: prevención, auxilio y recuperación; el primero ya está en operación, con la instalación de 30 albergues listos para ser activados en caso de presentarse una situación, con lo cual se pasaría de inmediato a la segunda fase, para atenderla con el apoyo de las dependencias determinadas en el Plan, y la última, busca el restablecimiento de la normalidad después de un siniestro, así como de los servicios y el apoyo a quienes pudieran haberse visto damnificados de alguna forma.