Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Guaidó pide a Europa que siga reconociéndolo como presidente interino de Venezuela… (elpais.com).

Comentario:

Juan Guaidó es reconocido como presidente interino de Venezuela por Estados Unidos, la Unión Europea y más de 50 países (México no es uno de ellos). Pero su condición de líder de la Asamblea Nacional podría llegar a su fin con las “supuestas” recientes elecciones en Venezuela. Se tendría que haber renovado la Asamblea, pero las elecciones no fueron normales. Guaidó llamó a un boicot de estas y la gran mayoría de la oposición se negó a participar. Sólo algunos líderes alineados con Maduro y, por supuesto, el partido de Maduro, participaron. El resultado fue un gran abstencionismo: sólo el 31% de los votantes registrados se presentaron a emitir su sufragio.

Vale preguntarnos: Si Guaidó pudo convencer al 69% de los votantes a no participar, ¿no podría haberlos convencido a votar por una opción contraria a Maduro? Su equipo lo consideró, pero Guaidó explicó que con las autoridades electorales y la Suprema Corte en el bolsillo de Maduro, el resultado hubiera favorecido al dictador y la oposición, al presentarse, hubiera legitimado la elección. Así que se decidieron por el boicot.

Maduro festejó el triunfo de su fórmula minimizando la baja participación. Los países que reconocen a Guaidó declararon que las elecciones carecen de validez. Cabe mencionar aquí una crítica a la postura de México. López Obrador y su política de no intervención (a la Juárez) decidieron abstenerse de apoyar a un lado o al otro. Pero ¿hasta qué punto es válida la famosa autodeterminación de los pueblos? Si alguien que ostenta esa filosofía es testigo de un hurto, ¿no debería hacer algo? ¿Meterle el pie al ladrón para que se tropiece? ¿Llamar a la policía? O, fiel a sus principios, ¿dejar que el asaltado se defienda solo?

Maduro asumió fraudulentamente la presidencia, al menos el último período, y la presión mundial debería hacerlo renunciar. En cambio, con una nueva Asamblea, ahora de su lado, podrá seguir en el poder pasando leyes para cimentarse en él y llevar a juicio a los opositores. Sin duda contará con el respaldo de Rusia, China, Turquía, Irán, Cuba y Nicaragua. México, al no pronunciarse, de hecho, lo está apoyando (¿en qué club estamos cayendo?).

Al terminarse el período de la Asamblea de la que Guaidó es presidente, su rol podría terminar. De ahí que esté haciendo un llamado a la Unión Europea para que lo sigan considerando presidente interino. “Solo el rechazo al fraude sería insuficiente,” expresó. Pero la comunidad internacional no va a intervenir para derrocar a Maduro, eso tiene que ser asunto interno, del pueblo venezolano. Guaidó no ha hecho lo suficiente para despertar al pueblo y otros líderes tampoco han podido. ¿Qué se requiere para terminar con la dictadura? Si la oportunidad de las elecciones no funcionó, tristemente todo apunta a un golpe de estado o a una revolución.

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