Saúl Alejandro Flores

A muchos puede haber sorprendido el hecho de que al comienzo del año algunos especialistas, personal que labora en el sector agua y otros interesados en el tema, hablaran de la sequía que se pronosticaba para el presente año, puede pensarse de acuerdo a las precipitaciones que se han tenido en las últimas semanas que los “agoreros del desastre” estaban equivocados como suele suceder con los “apocalípticos”, pero no debe ser engañoso el comportamiento climático y de las precipitaciones pluviales que se ha tenido en el presente año.

¿Qué habrán pensado quienes padecieron los daños provocados por las lluvias o atestiguaron la crecida de agua en los arroyos de las calles? Cierto, que primero en su patrimonio y en la angustia por la seguridad personal y de sus seres queridos, su patrimonio, pero también en todos aquellos que mencionaron habría una sequía y que las lluvias no serían favorables para la región.

Pero como lo he venido mencionando a lo largo de todas mis colaboraciones semanales el comportamiento que caracteriza al cambio climático, adjuntado con los fenómenos conocidos como el “niño” o la “niña”, presentan periodos prolongados sin lluvia, o sequías y luego precipitaciones pluviales atípicas, etc. En pocas palabras los comportamientos a que nos encontrábamos habituados respecto a los denominados ciclos de temporal de lluvia, “cabañuelas” en enero y lluvias de junio a septiembre, pueden persistir, pero puede haber lluvias en periodos inusuales como marzo o abril, tal como sucedió este año, y olas de calor en meses supuestamente templados. Recordarán que algunas ocasiones les hablé del cambio climático y del cambio hidroclimático, este último referido al rubro del agua, porque suelen reflejarse en altas o bajas temperaturas o en escasas o abundantes lluvias, en escenarios donde dichos comportamientos no son comunes.

Ya comentado este tema con estos asegunes, ¿qué nos queda por hacer? En el escenario local es sabido que la región geográfica que ocupa el Estado de Aguascalientes se caracteriza por una baja precipitación pluvial y sus características áridas, aunado a una escasez en la presencia de cuerpos de agua superficial, como lagos o lagunas o ríos con un caudal importante, la fuente de abastecimiento ha sido el agua subterránea al grado de una sobreexplotación que ha provocado como ya es del conocimiento de muchos de los usuarios un riesgo en la disponibilidad futura del agua, porque la recarga o la manera de recuperación de esos acuíferos, es más lenta, se infiltra menos agua que la que se extrae, y ese ha sido el comportamiento de las últimas décadas.

Las circunstancias que provocaron este escenario presente fue: el crecimiento demográfico, los vicios que no permitieron que se apegara a los criterios de planeación, renglón que durante mucho tiempo hizo que sobresaliera Aguascalientes como entidad de vanguardia en la planeación, pero los intereses de grupos inmobiliarios provocaron el desbordamiento, así como el crecimiento de asentamientos irregulares motivadas por partidos políticos o por grupos inmobiliarios tomados de la mano del denominado tráfico de influencias. Eso en el rubro de lo urbano, pero en lo agrícola la afectación fue de alto impacto, ya que el consumo de agua agrícola que significa casi el 80 por ciento, se basó en una eficiencia de dinero no en eficiencia de agua, se adquirieron tecnologías, pero no se adoptaron, ni formularon políticas de eficiencia, previendo un futuro, valdría la pena revisar de nueva cuenta el comportamiento de los otros usos, y matizar ahora en el uso industrial, después de la incorporación de las plantas automotrices medir el impacto del consumo de agua, no con el afán de frenar, sino con el afán de planear de ahora en adelante.

Los retos cada día que pasa son mayores, el boquete se hace mayor, se hace más grande, crece hacia todas las formas posibles, pero el problema es que las estrategias posibles y las implementadas se han quedado cortas, porque ha imperado desde la tibieza y el no querer tocar intereses de grupos acostumbrados históricamente al privilegio de que para ellos no existe “el no” todo lo que piden se les ha concedido, sus mermas, son por la lucha de grupos y los conflictos entre ellos, ese es parte de un conflicto y una panorámica complicada por el agua.

Otro punto que vale la pena comentar es la necesidad de implementar una serie de estrategias integradas en torno a una política hídrica sistematizada no en el rubro informático, sino política y metodológicamente, lo anterior, porque los comportamientos de las precipitaciones pluviales y climáticas son anormales, motivo por el cual es pertinente contar con una planeación y programación hídrica aplicable al caso, una para comportamientos normales con su anexo, que considere casos atípicos, de esta manera es posible implementar políticas, medidas, estrategias y considerar opciones de infraestructura propicia y de vanguardia para este tipo de anomalías, para precipitaciones abundantes, escasas o muy escasas.

No se puede echar campanas al vuelo respecto a la manera temprana en que ha llovido, existen pronósticos que no fueron alentadores, y los pronósticos no son verdades absolutas, pero son las herramientas más apegadas a una realidad por que obedecen a una metodología rigurosa que presenta menores márgenes de error, que una simple apreciación al azar, nuestras decisiones deben ser más apegadas a ciencia y su rigor, y desplegarlas en una política.

Porque recordemos amables lectores, que debemos realizar acciones que permitirán que en México y en Aguascalientes el agua nos alcance.

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