Si las marcas tienen éxito porque ofrecen soluciones a un porcentaje de la población que padece una o varias necesidades, parte del proceso es saber a qué personas nos estamos dirigiendo, ya sea por estudios de mercado o por experiencias en la misma labor de venta.

En marketing utilizamos un concepto llamado “buyer persona”, que viene siendo una representación casi ficticia sobre la clientela ideal para tu proyecto o negocio, y digo “casi ficticia” porque puede moldearse y apegarse a la realidad, le ponemos “cara y ojos” a este sujeto a partir de sus datos demográficos, motivaciones, perfil psicológico… ¡E incluso hay quienes le ponemos un nombre!

En ley de atracción, esto se puede ver como una actividad de manifestación, y en marketing como una guía para entender mejor a tu público objetivo, si sabes que la gente acude contigo por ciertas razones o gana una cantidad específica de dinero, tus promociones y campañas estarán mejor enfocadas si lo canalizas a través de una figura hipotética.

He tenido gente asesorada que le ha preocupado lo del nombre, no saben cómo llamar a su buyer persona cuando la parte importante es que tú como marca sepas conectar mejor con tus clientes a través de sus intereses, deseos y hábitos. Puedes basarte en alguien que frecuenta tu negocio, de preferencia alguien que no sea de tu familia, examina sus decisiones de compra, y nómbrala como esa persona, o dale un toque personal, pero recuerda que el enfoque es otro.

Su importancia se resume en saber vender correctamente, y eso implica entender a tu audiencia para crear los productos y servicios adecuados, y luego comunicar la oferta de manera más efectiva, porque no es lo mismo vender papelería a una empresa que a una madre o padre de familia, o el lenguaje de la Generación X y el de los centennials.

¿Es lo mismo que “target”? No, pero se relacionan, un target o público objetivo es una definición más genérica, por su nombre reúne a una cantidad de personas con características en común, y con dichas referencias puede salir un buyer persona, un individuo promedio. Si puedes entender a una persona, puedes proceder con las demás.

Así como puedes recibir ingresos por parte del consumidor y/o por tu rol de proveedor, el arquetipo que tú diseñes puede partir de los siguientes 3 enfoques; puede ser un “decisor”, el más común porque es quién hace la decisión final de compra; un “prescriptor”, recomienda lo que vendes, como puede ser un médico ante sus pacientes; y por último, un “influenciador”, como tu amigo/a que habló bien de un restaurante y ahora vas tú a vivir la experiencia.

Ahora que sabes esto, ponlo en práctica en tus estrategias de ventas y aplica la siguiente frase de un meme: “el día que tenga éxito no diré nada, pero habrá señales”.

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