Fernanda Carapia
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.-¿Te da miedo quitarte el cubrebocas, no te sientes seguro? ¡Cuidado! podrías estar desarrollando el síndrome de la cara vacía.
Si bien es normal experimentar temor luego de dos años de usar la mascarilla, el sentirlo en exceso, al grado de afectar tus actividades, no lo es, por lo que debes buscar ayuda.
«El cubrebocas generó una relación de confianza, de seguridad y en nuestro propio estado de salud», explicó el profesor de la UdeG, Víctor Nodal.
Muchos asociaron el uso de la mascarilla con la permisividad para realizar diversas actividades, como el acudir a restaurantes, tiendas o reuniones, que previo a la pandemia eran normales en el día a día.
«Antes había mucho miedo de salir a la calle, de llevar conductas regulares, y el cubrebocas lo que hizo fue permitirnos acercarnos con cierta regularidad a actividades como el trabajo, la escuela, las actividades deportivas y recreativas, lo que hizo que se asociara directamente con esta seguridad».
Ahora que ya se liberaron todas las actividades e incluso el uso del cubrebocas ya no es obligatorio, algunas personas pueden desarrollar, con más facilidad, este síndrome, principalmente aquellas que tienen una tendencia elevada a estar preocupados por su estado de salud o tuvieron una mala experiencia con el Covid-19.
«Podrían sentirse inseguras o en riesgo de contagio de la enfermedad y al quitárselo, pierden la sensación de control y seguridad que les daban».
Hasta el momento, no se han detectado casos como tal del síndrome de cara vacía, pero sí se han encontrado, en consulta, es que se tengan síntomas de Covid-19 o malestar falso, es decir, de tipo psicológico.
También, agregó Nodal, situaciones de ansiedad y estrés asociadas a la pandemia.
«Sería natural y esperado que las personas con estas características de personalidad o que hayan vivido una situación traumática con el Covid, puedan expresar temor al quitarse el cubrebocas».
Nodal aclaró que, pese al nombre, no es una cuestión patológica, la persona que lo desarrolla no está enferma, y sólo requiere de tiempo y trabajar en la confianza y seguridad para dejarlo de lado.
El académico dijo que es válido tener miedo y no querer dejar el cubrebocas de la noche a la mañana, pero en caso de detectar que esto afecte la actividades del día a día o altere el comportamiento, es necesario acudir con un especialista, para facilitar el proceso.
Agregó que la mayoría de las personas desarrolló una comodidad al usar el cubrebocas ya que, al cubrir gran parte de la cara, era usado como una máscara para tapar imperfecciones y no tener un aseo facial «impecable», por ejemplo, en la barba, en el caso de los hombre, o en el maquillaje, con las mujeres.
Los adolescentes, refirió, también pueden verse afectados, debido a que les servía como «máscara» para cubrir gran parte de su rostro y esconder algunas imperfecciones como barros o espinillas.
Además, acciones como bostezar o estornudar, donde generalmente se cubre la cara para esconderse, con el cubrebocas no pasaba, se podía hacer sin cuidarse.

«Antes había mucho miedo de salir a la calle, de llevar conductas regulares, y el cubrebocas lo que hizo fue permitirnos acercarnos con cierta regularidad a actividades como el trabajo, la escuela, las actividades deportivas y recreativas, lo que hizo que se asociara directamente con esta seguridad», así lo dijo Víctor Nodal, Académico de la UdeG.

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