Jesús Eduardo Martín Jáuregui

(ODIO DECIR SE LOS DIJE.- De varios años a ésta parte se ha venido insistiendo en que los penales de Aguascalientes no reúnen los requisitos que garantizaran seguridad y derechos, para unos y para otros. Inexplicablemente la CNDH los seguía manteniendo con una calificación relativamente alta. La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Aguascalientes (así la designa la Constitución estatal), recientemente había repetido los señalamientos que apuntaban a mejorar los controles y las condiciones de los internos. El día de ayer en el Centro Aguascalientes se suscitó un motín que al parecer fue sofocado sin mayores desgracias. ¡Primera llamada!.)

Circula en las redes sociales una petición en el sitio change.org para promover un amparo directo (sic) contra la consulta convocada para definir la ubicación del aeropuerto de CdMx, también circula la resolución del amparo indirecto 1083/2018 dictada el 29 de los corrientes por el Juez Cuarto de Distrito en materia administrativa de la Ciudad de México, que señala que la consulta no es un acto de autoridad que sea combatible en amparo.

Más allá de la multitud de comentarios, reflexiones, críticas, etc., que ha suscitado la forma y el resultado de la consulta convocada por el presidente electo, para decidir la ubicación del futuro aeropuerto internacional de la Ciudad de México. Mas allá de las consideraciones de carácter político, social y económico, formuladas tanto por personas como por agrupaciones nacionales e internacionales. Más allá de los legítimos intereses de constructores y de propietarios y vecinos. Mas allá de todo ello, la preocupación que subyace por la forma y fondo de la llamada consulta es la evidente violación de todas las consideraciones, estructuras e instituciones jurídicas que caracterizan a un estado de Derecho. Sin duda se podría afirmar sin el menor asomo de duda que, con esta consulta y su resultado anunciado, el presidente electo “mandó al Diablo a las instituciones”, y escribo con mayúscula Diablo, porque uno nunca sabe lo que le depare el destino.

El Derecho ha sido un producto cultural que tiene la finalidad de establecer criterios para prevenir y resolver conflictos, no sólo entre los particulares, sino específicamente frente al gobierno, al que marca límites, regula procedimientos y establece garantías para los ciudadanos. Los ordenamientos legales constituyen un valladar para asegurar que las autoridades no incurran en excesos, abusos o actos ilegales que lesionen la esfera de derechos de los particulares. Para ello se ha construido tanto en la esfera nacional sino también en la internacional sistemas de vigilancia, supervisión y sanción en contra de las autoridades que no se apeguen al respeto a un catálogo mínimo de derechos básicos a los que todo hombre por serlo, tiene derecho, además desde luego del principio de legalidad previsto en todo ordenamiento, que establece el estricto apego que debe tener el gobierno a la ley.

La cuestión con la consulta queda plasmada claramente en las dos publicaciones que circulan en las redes. De la primera, la petición en Change, que tiene por finalidad juntar firmas para apoyar una propuesta, se infiere que quien la inició carece de los mas elementales conocimientos jurídicos y de la cultura cívica mínima que le permita discernir que el estado mexicano tiene órganos que asumen las diversas funciones y controles al gobierno. Change aspira a convertirse en un medio de control extra legal, apelando a manifestarse como un factor real de poder cuando logra aglutinar las intenciones de un buen número de ciudadanos. Su eficacia depende, en todo caso, de la sensibilidad o de la fortaleza que tenga la autoridad. En el caso de López Obrador, aún no es autoridad, su fortaleza quedó demostrada en los comicios y su sensibilidad parece ser nula, corrijo, su sensibilidad de momento parece estar atrofiada por el éxito.

La segunda publicación, que es la resolución de un juicio de amparo interpuesto contra la consulta y sus resultados, muestra a mi manera de ver correctamente la valoración realizada por el Poder Judicial de la Federación, por conducto de uno de sus órganos especializados. Se planteó en la vía de amparo indirecto, que es un amparo bi-instancial que admite revisión por un tribunal colegiado, porque el acto de que se queja no es una sentencia definitiva, casos en los que procede el amparo directo, sin embargo el Juez, correctamente a mi ver, sostiene que tanto la consulta como la eventual decisión en torno al aeropuerto no emanan de una autoridad constituida, (el presidente electo no lo es), por lo tanto sus acciones no pueden ser combatidas en la vía del amparo.

El Presidente Electo “decretó” en un “ukaze zariano” como diría mi maestro Dn. Ignacio Burgoa la celebración de una “consulta” para tomar una decisión sobre un proyecto del que se ha hablado mucho y mucho se seguirá hablando, consulta sin ningún fundamento legal, a la que sin embargo por su voluntad dotó de vinculatoriedad, es decir su resultado sería obligatorio. La forma de realizarlo, la ubicación de las casillas, la papelería utilizada, los encargados de recibir los votos, los comisionados para contabilizarlos, los que finalmente se prestaron para dar su nombre y de alguna manera legitimar el proceso, todo ello ha sido una gran burla al estado de Derecho.

No hay justificaciones, los argumentos que pretenden defender esta acción como un ejercicio democrático, no tienen soporte cuando existe un ordenamiento legal que establece los mecanismos e instituciones para realizar una consulta, que tenga legalidad y cuyos resultados puedan tener consecuencias jurídicas dentro del marco de Derecho que nos debiera regir.

Estamos a unas cuantas semanas de que tome posesión el señor López Obrador y nuevamente desperdició lo que pudo ser una magnífica oportunidad de enviar un mensaje de serenidad, de apego a la legalidad, de respeto a las instituciones. Nuevamente le ganó ese pequeño argentino que todos llevamos dentro. Voluntariamente se colocó al margen del Derecho y asumió una postura que recuerda mucho, lamentablemente, a regímenes autoritarios.

 

(DOS ABUELOS.- “Me galopan en la sangre dos abuelos, si Señor, uno lleno de silencios y el otro medio cantor…” canta Atahaulpa Yupanqui. Pero el de los silencios los ha roto repetidamente. Hace poco en la reunión de países productores de petróleo, Evo Morales, el presidente de Bolivia, reivindicó la voz de sus antepasados desde hace 40,000 años, para hacer cuentas al conquistador europeo, calificando como préstamo la expoliación de que fue objeto América, e indexando el oro y la plata y demás productos saqueados, señaló que los pueblos americanos no deben nada al Fondo Monetario Internacional; antes nos siguen debiendo.)

bullidero.blogspot.com                 facebook jemartinj                twitter @jemartinj