Dra. Ednna Milvia Segovia Miranda

 El médico forense es un perito, es decir, un experto en su ámbito de competencia; es un científico en toda la extensión de la palabra, su intervención contribuye a esclarecer situaciones de orden penal legitimando al sistema de impartición de justicia, la persecución de delitos y por ende dota de certeza jurídica que incide en el bienestar social, el cual es el fin último del Estado. Su intervención radica principalmente en la revisión médica de personas para asegurar el apego a los debidos procedimientos de detención e investigación de hechos posiblemente constitutivos de delitos, dentro del marco de los derechos fundamentales, ejercicio que acredita la aplicación de una metodología científica que resulta contundente para la decisión final del juzgador.

Las actuaciones de un médico forense se reportan mediante un instrumento escrito, con validez jurídica procesal y apegado a la ética profesional corresponsal. El médico forense ya es reconocido como sujeto procesal determinante en el Sistema de Justicia Penal Vigente, lo que lo compromete por estímulo profesional, a formarse en competencias para emitir diagnósticos basados en la verdad científica. El médico forense puede desempeñarse como perito particular pero también puede ejercer como Servidor Público dentro de los Centros Penitenciarios, Centros de Justicia, Comisiones de Derechos Humanos, entre otras entidades, así como en los diferentes niveles de Gobierno tanto Federal, Estatal como Municipal.

Derivado de lo anterior, es importante desmitificar la concepción errónea de que al médico forense se le ubica exclusivamente dentro de una morgue (espacio habilitado para depositar los cadáveres hasta su destino posterior), lugar desde donde manifiesta a título personal los hallazgos encontrados en una necropsia sin que esto represente una responsabilidad adicional, tal y como lo apreciamos en series forenses comerciales conocidas ya por todos y en donde podemos notar además que el médico adoptaba roles de forense y detective, o sea desempeñaba un rol polivalente, recreando situaciones muy ajenas a la realidad, contribuyendo a una falsa apreciación del ejercicio convencional de la Medicina Legal. Por lo que es indispensable recalcar que las actuaciones de índole médico pericial, desde siempre, se ejecutan con seriedad, compromiso profesional, pero sobretodo con consecuencias legales asumidas, las cuales no son representadas en dichas trasmisiones mediáticas.

Entonces, el médico forense es un garante de los derechos fundamentales de las personas en la sociedad actual. Revisa personas vivas con total y absoluto respeto a los principios de la deontología y ética médicas y jurídicas. Si alguna vez pasaste por un consultorio médico legal o forense, te pudiste dar cuenta de que el médico forense en su actuar, se conduce con respeto, confiabilidad y discreción en sus resultados obtenidos excepto como los prescribe la ley, bajo los principios de imparcialidad y veracidad, en un ejercicio constante de responsabilidad social.

El quehacer diario del médico forense no es sencillo, pues los casos de atención suelen ser caprichosos, los síntomas bizarros, las expresiones barrocas, las interacciones complejas, las necesidades ocultas, las decisiones inciertas pero la obligación es inexcusable, porque tal y como lo evocó el Padre de la Medicina, Hipócrates de Cos: “Donde hay amor por la medicina, hay amor por la humanidad”.

@EdnnaMil

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