Yanireth Israde
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-El 13 de agosto, cuando se cumplen 500 años de la caída de Tenochtitlan ¿qué conmemoramos?
Desde el Gobierno de México se propone una narrativa que rehúsa el término “conquista” y reivindica la “resistencia” de los pueblos originarios frente a la invasión española.
Pero, desde la historiografía, la pregunta abarca mucho más que un simple cambio de términos.
Rodrigo Martínez Baracs, historiador de la ENAH, señala que la conquista no se reduce a la caída de Tenochtitlan ni al dominio español. Entraña muchos otros sucesos, entre ellos la resistencia indígena.
“Tiene sin duda sus inconvenientes la palabra conquista, pero la de ‘resistencia’ es todavía más parcial, se refiere a una parte de la conquista, y además tiene esto de que los pobres indios resisten contra los malos españoles, esta historia de buenos y de malos es historia infantil (…)”, opina.
La académica de la UNAM Marialba Pastor apunta la necesidad de estudios rigurosos y critica que se destinen más recursos a cuestiones ideológicas en lugar de a la investigación. “Todo nos remite a Hernán Cortés: es su versión de la conquista la que todavía estamos repitiendo”, lamenta.
Su colega Federico Navarrete señala otro faltante: la necesidad de incorporar cambios en la perspectiva histórica para reconsiderar la participación de las mujeres en la fundación de México.
“Claramente Malintzin, doña Marina, la intérprete indígena, fue una protagonista de la conquista tan importante como Hernán Cortés o como Moctezuma”, señala.