Iván Sosa 
Agencia Reforma

CDMX.- La palma de Reforma, que se encuentra en la glorieta que lleva su nombre, murió afectada por una plaga y el domingo tendrá que ser derribada.

Fue plantada en el porfiriato; la primera foto que hay de ella es de 1920 y todavía en 2013 el Gobierno capitalino calculaba que podría vivir unos 200 años más, sin embargo, desde 2019 se infectó del hongo llamado «mancha rosada».

Mediante una consulta se determinará qué ejemplar la sustituirá y si debe cambiarse el nombre a la glorieta.

«Vamos a dar una despedida, no es nada más un retiro, sino que vamos a hacer un retiro simbólico por lo que representa en la historia de la Ciudad», expuso la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

El corte se realizará el domingo al atardecer, con el cierre de Paseo de la Reforma y Niza para permitir que maniobren las grúas.

«En la Glorieta de la Palma se estuvo trabajando para ver si la palma o la palmera podía salvarse, lamentablemente no puede salvarse», reconoció la Mandataria.

El tronco será trasladado al Vivero de Nezahualcóyotl, en Xochimilco, en donde se neutralizará el patógeno que la secó, para entregarlo después a un grupo de jóvenes que hará una obra de arte, explicó la secretaría de Medio Ambiente, Marina Robles.

A partir del lunes y durante una semana, en el portal Plaza Pública se consultará a la ciudadanía si debe ser repuesta con otra palmera, con un ahuehuete, con una jacaranda o con una gravilea. También, si la glorieta debe cambiar de nombre.

La de Reforma es una de las 3 mil 750 palmeras que hasta ahora han sido atacadas por la plaga que amarilla sus hojas, explicó el experto del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), Héctor Benavides.

«Estamos hablando de este hongo que mencionó el doctor Armando Equihua, de la mancha rosada, como uno de ellos, posibles factores o agentes biológicos que causa el daño», indicó Benavides.

Equihua planteó que la palmera vivió cien años a pesar de las condiciones ambientales de la Ciudad.

Los ejemplares de esta especie han sido inyectados con endoterapia para fortalecerlos, las hojas secas se han podado y prosigue una investigación sobre los hongos que, propagados por insectos, causan la muerte.

La sequía padecida en CDMX en los dos años recientes -acentuada por el cambio climático- aceleró el desecamiento de varios ejemplares.

«Las plantas están sujetas a un estrés hídrico provocado porque la atmósfera pide más agua y la toma de las plantas, que son excelentes proveedoras de agua, mientras la tienen, cuando ya no la tienen, entran en un debilitamiento», concluyó Benavides.

Todavía en 2013, el Gobierno capitalino calculaba que podría vivir 200 años más, pero el hongo lo impidió.

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