Diana Gante
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La contrarreforma eléctrica propuesta por el Ejecutivo, no solo afectará al sector eléctrico, sino a la economía de las familias mexicanas y a todos los sectores productivos al inhibir inversiones y encarecer productos y servicios.
Adriana García coordinadora de Análisis de Datos de México ¿Cómo Vamos?, explicó que la iniciativa de regresar a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) el control total de todo el mercado eléctrico traerá implicaciones negativas de corto y largo plazo por la incapacidad de la empresa estatal de atender al sector.
«Vemos riesgos muy profundos de corto plazo y largo plazo porque todas las actividades necesitan energía eléctrica, entonces, más allá de la decisión del consumidor, el Estado mexicano no tiene la capacidad ni financiera ni técnica para generar la energía para la demanda creciente que tiene México y que se necesita para crecer.
No podemos separar el efecto adverso que tendrá en las industrias y en el comercio porque eso va a afectar a todos los mexicanos. Cualquier actividad necesita electricidad y si el Gobierno quisiera mantener las tarifas eléctricas fijas las estaríamos pagando los mexicanos a través de impuestos y productos más caros para financiar esos subsidios», advirtió.
Apuntó que la CFE, al aferrarse a producir energía más cara e ineficiente, no está pensado en que también desincentiva inversiones en otros sectores, pues las empresas que hayan contemplado invertir en el País analizarán si podrán tener un acceso eficiente a energía limpia que les permita cumplir con sus compromisos.
Julio Valle, vocero de las asociaciones renovables Amdee y Asolmex, explicó qué no hay ni un solo artículo que no desmantele al sistema eléctrico y destruya cualquier tipo de inversión privada.
«El principal daño es para los mexicanos al tener menos energía, más sucia y renunciar explícitamente a perseguir acciones para atender la emergencia climática; eso es lo más grave de este asunto nos bajamos de todo lo que el mundo está haciendo por la idea de seguir contaminando y nadie va a poder hacer nada si no lo decide y aprueba la CFE.
«Si se aprobara, nadie más podría volver a hacer proyectos porque ya no existiría un marco regulatorio para hacerlo ni bancos que presten dinero para hacer un proyecto de esta naturaleza. Ahora solo se le podrá comprar energía a la CFE y te la va a vender a los precios que quiera porque será quien defina las tarifas; pasamos de un marco legal donde el centro era el consumidor a uno donde solo importa que CFE esté cómoda», acusó.