Los partidos de preparación de la Selección Mexicana Femenil causaron que la Liga MX tuviera un receso de dos semanas sin participación, misma que llegó a su final este fin de semana con la reanudación del torneo. Las Centellas, luego de más de 15 días, volverán a la actividad esta noche cuando visiten la comarca lagunera para medirse ante Santos en punto de las 21:00 horas en uno de los partidos más parejos que tendrán en este semestre, considerando que las laguneras marchan entre los últimos puestos, al igual que Necaxa.
Las Centellas seguirán sin contar con nombres como Daniela Muñoz o Karen de León, dos nombres importantes que seguramente le harán falta a Leo Álvarez en su once inicial. A pesar de ello, gracias al tiempo de trabajo que tuvo el técnico de Centellas, podríamos ver una nueva idea en el campo recordando que, pese a los resultados, el equipo tuvo un desempeño mejor desde el cambio en la dirección técnica. Con tan sólo un punto en la campaña y ocupando el último lugar de la tabla, las Centellas tienen sí o sí que salir con todo en busca de la victoria para conseguir aire en la clasificación.
Santos no tiene una realidad tan diferente a la de Necaxa, ya que suma solamente cuatro puntos luego de una victoria, un empate y cinco derrotas. Con sólo seis goles en la campaña, Santos es una de las peores ofensivas de la liga, al igual que Centellas. Esta razón puede hacer pensar que será un juego de pocas emociones, pero ambas defensas han recibido más de 10 goles en contra.
En cuanto a antecedentes, las Centellas normalmente tienen un considerable porcentaje de números negativos, pero, en esta ocasión, cuentan con la anécdota de que consiguieron una victoria en el Apertura 2019 ante Santos, ganando por la mínima. En los últimos cinco partidos, la balanza se ha ido en favor de las laguneras con 3 victorias y un empate, además de la victoria para Centellas antes mencionada. Con el tiempo de trabajo que tuvo Leo Álvarez y con la presión de sumar buenos resultados, Necaxa salta a la cancha con la misión de obtener una victoria que las saque del sótano general, pero con la presión más fuerte que nunca.