Mario Abner Colina
Agencia Reforma

CDMX.- A sus casi 60 años, Eddie Murphy no tiene en su vocabulario la palabra “arrepentimiento”. Tampoco la frase “metas incumplidas”.
Llave que abrió las puertas del Hollywood a una legión de afroamericanos, el comediante asegura que a su carrera actoral no le falta nada. Es más, le sobra.
“He hecho muchas películas. Por más de 40 años, mis películas han hecho cantidades enormes de dinero y yo he interpretado de todo. No puedo pensar en otro actor que haya interpretado tantos y tan diversos personajes como yo. He hecho hombres, mujeres, de diferentes etnias, de todos los tamaños y formas.
“¡Incluso interpreté a una nave espacial! La película era una mierda, pero la hice. Se llama Meet Dave. Por favor, no la busquen. Hay una razón por la que no la conocen”, bromea en videollamada.
A finales de los 80 y en los 90, el protagonista de Dr. Dolittle y El Profesor Chiflado llegó a filmar tres largometrajes por año, pero hace tiempo que pisó el freno.
Su meta en estos días es personal. Acaba de tener una nueva nieta, y el cine, explica, ya no es su prioridad.
“Cumplir 60 es algo increíble, así que estoy eligiendo proyectos con cuidado. Si surge la oportunidad de trabajar con un director fabuloso, me levantaré del sillón y haré algo. Pero, principalmente, busco pasar tiempo con mi familia”.

FAMILIA DE 10
A propósito de sus infortunios actorales, existe una broma en la llamada Meca del Cine: el oriundo de Brooklyn, standupero de bares que llegó a superestrella fílmica, tiene más vástagos que éxitos de prestigio.
Y es cierto, su currículum se debate entre la gloria y la infamia con la crítica. En 2007, por ejemplo, estuvo nominado a un Óscar por Soñadoras, y un año después ganó tres Razzies a lo peor del cine por Norbit.
Sobre sus hijos, es padre de 10, de cinco mujeres distintas, incluida una de Mel B, cantante británica de las Spice Girls (quien le exigió una prueba de ADN para que se hiciera cargo), y dos de su actual pareja, la actriz Paige Butcher.
“El entretenimiento, el cine, son parte de mi vida, soy un artista y así me gano la vida, pero no es mi legado. Mis chicos son lo más importante para mí. Quiero darles todas las oportunidades, todas las herramientas que necesitan para convertirse en adultos funcionales. Quiero poner en la sociedad 10 personas más que no están locas”, dice con humor el histrión, quien puso voz al burro de la saga animada Shrek.

EL REGRESO DEL MONARCA
Los 80 fueron la década en que Murphy ascendió al trono del séptimo arte más comercial. Sus filmes, con humor, acción y entretenimiento, lo exhibieron como una bestia del set, capaz de encarnar numerosos personajes en un mismo título.
Un Príncipe en Nueva York, de 1988 y dirigida por John Landis, supone una de sus más atesoradas, y más exitosas (288 mdd de taquilla), memorias de la industria. Allí encarnó, entre otros, a Akeem, el Príncipe de un reino africano que busca esposa en Queens.
“Puedo asegurar que no hay muchos buenos directores de comedia, quizás en toda mi carrera sólo he trabajado con siete directores en verdad buenos. Landis podría ser el mejor entre ellos”, sentencia.
El próximo viernes llega a Amazon Prime la esperada secuela, Un Príncipe en Nueva York 2, donde Akeem descubrirá que tiene un hijo perdido en la Gran Manzana. Su existencia causará un cisma con su esposa e hijas, porque él barajeará la posibilidad de heredar su reino al varón.
Tras su clave cómica, el filme podría ser visto como un alegato sobre temas como paternidad, dogmatismo y equidad. Murphy lo ve de otra manera.
“La película no es sobre ser padre, es sobre hacer lo correcto. La original es un cuento de hadas moderno. Es sobre tradición, familia, amor. Así es como enseñas a tus hijos, con el ejemplo, no con palabras. Te ven en lo que haces y así aprenden”.
De esta manera, asegura, él aprendió a criar a los suyos.

ASÍ LO DIJO
“No me estanco en los viejos tiempos, en los dulces 80. Muchas veces ni siquiera pienso en ellos. Trato de estar en el presente lo más posible. El ahora es lo que existe, no tengo añoranzas”.
Eddie Murphy, comediante