Érika Hernández
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-México vivirá una segunda elección en medio de la pandemia por Covid-19.
Sin embargo, en comparación con los comicios en Hidalgo y Coahuila en octubre del año pasado, ahora el Instituto Nacional Electoral (INE) apuesta por una jornada electoral más controlada.
En la elección pasada, si bien el elector debía llevar cubrebocas y se entregó gel antibacterial al ingresar a la casilla, además de exigir sana distancia, hoy las medidas serán más estrictas.
Por ejemplo, en aquel momento se intentó que al interior de los centros de votación estuviera el menor número de votantes posible, ahora sólo podrán ingresar dos personas: mientras una se registra, la otra vota.
En esta ocasión, se privilegiaron los patios al aire libre de espacios cerrados para tener mayor control en el ingreso. De ahí que el 53 por ciento de las 162 mil 610 casillas sean escuelas y otro 25 por ciento domicilios particulares.
Un 17 por ciento de mesas se instalarán en lugares públicos, pero priorizando deportivos o parques, y las que se ubiquen en calles se intentará marcar con cinta el área.
Para consejeros electorales, el tiempo de votación prácticamente será el mismo, entre tres y seis minutos, dependiendo del número de boletas que deba llenar el elector.
Por ejemplo, en estados como Tlaxcala, Nayarit, Campeche, Chihuahua, los lugareños votarán por cinco cargos, cuatro estatales y la diputación federal.
“La pregunta es si habrá impacto, yo diría mínimo, segundos, muy poco”, resumió el consejero José Roberto Ruiz Saldaña, presidente de la Comisión de Organización.
En comparación con las elecciones de Hidalgo y Coahuila, el protocolo de salud tuvo mayor difusión por parte del INE y los institutos locales, tanto en espacios de radio y televisión como redes sociales y sitios oficiales.
Para darle mayor agilidad a la votación, los funcionarios deberán llegar minutos más temprano para instalar mobiliario, colocar señalizaciones, armar urnas y colocar los utensilios higiénicos.
Al exterior de las casillas, se ha pedido a las autoridades electorales locales ayudar a poner orden, principalmente para que los ciudadanos respeten la sana distancia y evitar aglomeraciones.

Casos excepcionales
En caso de que el funcionario de casilla tenga dudas de si el ciudadano es el mismo que el de la credencial de elector o si lo pide un partido, se le podrá solicitar quitarse el cubreboca.
“Lo puede pedir sólo el presidente o presidenta de casilla y el elector deberá quitárselo y sujetarlo de los hilos, y sin hablar.
“Lo que hicimos en la capacitación fue decirles que sólo si los representantes de los partidos lo piden, pero que nuestros funcionarios no lo estuviesen pidiendo, y los partidos dijeron que evitarían hacer litis de este tema”, aclaró Ruiz Saldaña.
Desde que el ciudadano entra al centro de votación, deberá ajustarse a una docena de pasos.
Se le entregará un toalla desinfectante para limpiar todas las superficies que toque, incluido el marcador; el protocolo está hecho para que en ningún momento toque al funcionario de casilla.