Enrique Luján Salazar

Es preferible morir a odiar y temer, es preferible morir dos veces a hacerse odiar y temer; tal ha de ser, algún día, la suprema máxima de toda sociedad organizada políticamente.

Friedrich Nietzsche, Humano demasiado humano.

Es preferible morir de pie que vivir de rodillas.

Dolores Ibárruri

Hoy se realiza el proceso electoral más grande y complejo que haya existido en la historia de México, dado el número de candidatos a la presidencia del país, al senado y cámara de diputacionesde la república, gubernaturas de diferentes estados, presidencias municipales, diputaciones locales y demás. Las elecciones son un momento privilegiado para sopesar la madurez democrática de una nación, la cultura cívica que tienen sus integrantes y la responsabilidad ciudadana para participar en la vida pública.

            Aunque la democracia mexicana es aún incipiente, podemos reconocer que se ha recorrido un trayecto importante por lo que se refiere a la igualdad de derechos políticos, en particular el del voto, elfortalecimiento de la categoría de ciudadanía, la organización electoral en sus diversos aspectos por una institución independiente de la secretaría de gobernación, la educación cívica en ambientes formales y no formales, así como la alternancia de los partidos en el poder. Sin embargo, sigue siendo una de las democracias más caras en el mundo por el presupuesto otorgado a los partidos y a la organización de los comicios y, aparte de otras vicisitudes, este proceso enfrenta un contexto adverso dada la violencia cotidiana que ha dañado a ciudadanos y candidatos, lo que ha derivado en el proceso electoral más cruentode nuestra historia.

Las campañas electorales se orientaron más hacia los ataques entre los contendientes que hacia las propuestas y plan de trabajo, más hacia las ‘promesas en abstracto’ sin señalar los métodos y estrategias para poder llevarlas a cabo. En general, tuvieron poco seguimiento y poca participación, tanto de ciudadanos como de candidatos. Baste mencionar que en nuestro estado se cancelaron algunos debates programados por el Instituto Estatal Electoral entre aspirantes a diputaciones o presidencias municipales por la ausencia injustificada de los contendientes. Asimismo, la polarización política ha cerrado las diferentes salidas a los problemas que enfrentamos, nos quiere hacer creer maniqueamente que sólo hay de “dos sopas” (‘la del pasado’ y ‘la del futuro’) y habrá que optar por una si no queremos sucumbir ante un futuro adverso.

            A pesar del escenario señalado, debemos considerar que la relevancia radical de los comicios dentro del sistema democrático, no sólo porque se eligen a quienes nos representarán en los diferentes cargos públicos sino porque su legitimidad estará dada por los electores que votaron por ellos, lo que asegura, al mismo tiempo, la gobernabilidad del país, el estado o el municipio, dado el reconocimiento y apoyo que obtuvieron en las urnas.

Nuestra votación es importante porque no sólo se trata de un acto político, sino que tiene también implicaciones éticas que tienen que ver con los valores y la responsabilidad individual tanto en la defensa de lo que aspiramos como en la construcción de un país mejor.

Deseamos que estas elecciones transcurran de manera segura, libre y pacífica. Que los mexicanos e hidrocálidos vayamos a las casillas y decidamos de manera consciente quienes serán nuestros representantes a nivel federal, estatal y municipal, que valoremos la libertad y autonomía que tenemos para hacerlo y que custodiemos la seguridad y certeza de los resultados emitidos en cada casilla. Este acto participativo personal tendrá su sentido en la colectividad, en lo social y será muestra de nuestra madurez ciudadana y de nuestro compromiso ético con nuestra sociedad.

Para esto se requiere nuestra decidida participación que deje de lado la propaganda política maniquea, chantajista, egoísta y cínica que nos invita a votar de una determinada forma;la publicidad que pretende atemorizarnos sobre el futuro posible si alguien resulta elegido.NO olvidemos que nuestra elección es libre, secreta y se realiza por voluntad propia,

Otra ventaja del sufragio emitido es la influencia que tendrá en la toma de las decisiones de quienes nos representarán, en las políticas públicas que promoverán y será un elemento para reclamar el cumplimiento de las promesas realizadas en campaña y así asegurar que esas decisiones realmente obedezcan a las demandas, las carencias y las expectativas de los electores.

Agradezcamos también a los integrantes de las mesas directivas de casilla que nos estarán atendiendo durante la jornada electoral y que realizarán al final de la misma el escrutinio y cómputo de los votos emitidos y conoceremos mediante los cartelones colocados en el exterior de cada casilla los resultados de esa casilla en particular.Esperemos que la afluencia a las votaciones sea masiva y supere el máximo histórico que han tenido las elecciones en México, que es de un 63% de los electores registrados y con derechos vigentes.

Quizá no podamos determinar un proyecto político o hacer que un candidato de nuestra preferencia gane, pero sí podemos coadyuvar a que lo construido permanezca y evitar un retroceso político en la construcción de una sociedad democrática. Para luego tener tiempo de ocio para lo que da sentido y nutre a nuestra existencia: el amor, el saber, el arte, el cuidado de la naturaleza, entre otras actividades.

Nuestro reto es que ciudadanos y gobernantes electos reconozcamos que lo público es una cuestión que nos involucra a todos y cumplamos con nuestras responsabilidades en la constitución de una verdadera república.