En tanto que los empresarios deben mantenerse al tanto del cumplimiento de los protocolos sanitarios en sus establecimientos y las condiciones de salud de los trabajadores, también resulta indispensable pedir responsabilidad a quienes laboran con ellos para que no se llegue al momento de que vuelva a decretarse otra vez el aislamiento productivo y vuelvan a parar actividades.
El presidente de la Coparmex, Raúl González Alonso, advirtió que si bien ahora hay nuevos lineamientos para antros, bares y cantinas, en cuanto al cumplimiento sanitario, se espera que quede sólo allí y no pasen más días con alto número de contagios y decesos, pues está el riesgo latente de que se vuelva a declarar un nuevo cierre de actividades no indispensables y eso ya no lo aguantarían muchas empresas.
En caso de que se vuelva a implementar el cierre de establecimientos comerciales para prevenir el contagio del COVID-19, sin duda alguna, se pondría en riesgo de colapso a un número importante de empresas, “un segundo confinamiento ya no lo soportarían”.
En general, dijo, las empresas se encuentran en condiciones difíciles, en algunos casos están operando pero sólo para seguir dentro del mercado y apenas alcanzan a sostener a su plantilla laboral, en muchos otros casos tuvieron que recortar personal, hay quienes alternan los días laborales entre sus empleados, pero volver a estar inactivos, sería insoportable, insistió.
“Es entendible que las autoridades estatales están haciendo lo que les compete en cuanto a su estrategia para preservar la salud de la población, pero también se requiere de la responsabilidad y solidaridad de la gente, de acatar con lo que se indica, crean o no en la enfermedad, se necesita que colaboren para que la situación sanitaria mejore”.
Esto porque de volver al confinamiento general por un mes o más, no sólo se afectaría al empresario, sino a todas las familias de los trabajadores que también se tendrían que retirar y esto provocaría que la situación económica fuera menos manejable, y es que “el cierre que se tuvo durante abril y mayo tuvo un alcance brutal” que a estas alturas todavía no se sabe su dimensión.