Verónica Gascón
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Las jefas de familia tienen los hogares más pobres pues en su mayoría perciben de uno a dos salarios mínimos mensuales, según cálculos de Conasami e Inegi.
De los 17.7 millones de hogares donde el jefe recibió ingresos por su trabajo por concepto de sueldos, salarios o jornal, 21.4 por ciento corresponde a mujeres.
Pero en la composición por rangos de salarios mínimos, 34.4 por ciento de las jefas de familia gana hasta un salario mínimo contra 21.1 por ciento de los hombres.
En tanto, 12.1 por ciento de los hogares con jefes hombres tienen de 3 a 5 salarios mínimos, ingreso que sólo alcanza 9.2 por ciento de mujeres.
Además, el nivel de escolaridad está asociado con los ingresos, según Conasami.
«Un mayor porcentaje de los jefes de hogar con bajos niveles de escolaridad está en el rango de hasta un salario mínimo; en tanto, quienes tienen nivel medio superior o superior están más en rangos salariales altos», añade.
Las jefas de familia se desempeñan en actividades informales y tienden a trabajar menos horas que los hombres, dijo Fátima Masse, directora de Sociedad Incluyente del Instituto Mexicano para la Competitividad.
«Ellas enfrentan las mismas brechas de género que las mujeres en general, que tiende a haber un castigo en términos de ingreso en parte por la preferencia por buscar empleos de mayor flexibilidad o destinar pocas horas al trabajo remunerado.
«Las mujeres hacen cuidado del hogar y además están ocupadas, y eso en parte explica por qué se mantienen en rangos salariales bajos», comentó.
Detalló que 31 por ciento de jefas de familia tiende a trabajar menos de 35 horas a la semana, justamente por el tiempo que destina a actividades no remuneradas como son los cuidados de los hijos o personas mayores.
En contraste, 16 por ciento de los hombres jefes de hogar se encuentra en esta condición.
Masse afirmó que estas mujeres están, sobre todo, en los sectores comercio y servicios.
«Un 55 por ciento de las jefas del hogar tiene un empleo informal contra 52 por ciento de los jefes», explicó.
«Es una brecha que se ve también cuando analizas a las mujeres en general», explicó.
Consideró que en 54 por ciento de los hogares dirigidos por mujeres hay otras fuentes de ingresos, como pueden ser transferencias económicas de programas sociales o remesas.

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