Vive José Alberto Ortega tarde inolvidable

Hace cuatro meses, el matador José Alberto Ortega sufrió una grave cornada en el rostro que estuvo a punto de costarle la vida. Hoy en día, el torero sigue en recuperación, buscando la rehabilitación necesaria tras una lucha que ha sido muy complicada debido a la gravedad de la cornada.
Con la misión de ayudarle en la recaudación de fondos para su recuperación, este domingo se celebró una corrida benéfica en Apizaco, Tlaxcala, con la participación de siete diferentes toreros y ganaderías que se unieron para ayudar a Ortega, quien se hizo presente en el ruedo en uno de los momentos más emotivos del fin de semana.
Lamentablemente, la respuesta de la afición no fue la esperada, probablemente debido a la celebración del Día del Padre, que coincidió con la fecha de la corrida. Con un cuarto de entrada y bajo un duro sol, se celebró esta corrida en la que José Alberto Ortega estuvo presente y saltó al ruedo para compartir momentos especiales con cada uno de los matadores que participaron. Vestido de civil y agradeciendo a los matadores, Ortega recibió el cariño de todos los presentes, quienes lo animaron a seguir con su recuperación.
Todos los matadores le dedicaron sus faenas al tlaxcalteca, deseándole la mejor de sus recuperaciones y recibieron un reconocimiento por parte de la Asociación Nacional de Matadores. En cuanto a las actuaciones en el ruedo, la mayoría de los matadores se enfrentaron a complicados novillos que no permitieron grandes faenas. Los únicos que pudieron cortar un trofeo fueron Fermín Rivera, con una actuación completa que casi le vale las dos orejas, y Héctor Gabriel, quien, tras mucho tiempo sin torear, dio algunos buenos momentos que fueron premiados con un apéndice.
A través de sus redes sociales, Ortega aprovechó para mandar un mensaje. “Estoy infinitamente agradecido, gracias por todo el apoyo, por todos esos detalles que han tenido para conmigo y mi familia, pero, sobre todo, por todo el cariño recibido. Por cada palabra de aliento, por cada abrazo, por cada: ‘qué gusto verte tan bien’ y cada deseo de pronta y total recuperación. Ha sido muy especial el poder volver a pisar una plaza y aún más el ruedo; vivir lo que es una tarde de toros. Gracias a todos mis queridos ganaderos, compañeros matadores y profesionales, por la tarde que nos han brindado; a cada aficionado que ha puesto mucho de su parte para seguir con ese objetivo tan claro que tengo: volver a vestir de luces. No puedo olvidar a mis doctores y a todo el gran personal del hospital Puebla. Han pasado más de cuatro meses hasta este día, muchas cosas, muchos momentos, muchas risas y lágrimas también, pero agradecido por cada momento vivido y con las personas correctas. No me cambio por nadie. Les mando un abrazo muy grande y con el deseo de volverlos a ver muy pronto”.