Jesús Guerrero 
Agencia Reforma

CDMX.- Una de las hermanas del normalista de Ayotzinapa Christian Alfonso Rodríguez se sienta en uno de las gradas que están a unos metros de su casa.

“El 9 de agosto cumple 26 años”, dice.

– Es el día del natalicio del General Vicente Guerrero, ¿verdad?-

“Sí, así es”, responde al referirse a este héroe de la Independencia que nació aquí en Tixtla.

Afuera de la casa de Christian está estacionada una camioneta Nissan estaquitas color blanca.

Por el lado de frente hay dos calcomanías con las consignas que desde septiembre de 2014 han gritado los padres de los 43 normalistas desaparecidos: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos” y “Nos faltan 43”.

Este vehículo es propiedad de Clemente Rodríguez, padre de Christian.

No precisan la hora, pero este domingo 5 de julio, Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, y el titular de la Unidad para la Investigación del caso Ayotzinapa, Omar Gómez Trejo, entre otros funcionaros, acudieron a la casa de la familia para informarles que uno de los fragmentos de restos humanos hallados en un lugar llamado Barranca de la Carnicería, cerca de el basurero de Cocula, pertenece a Christian, según los análisis que hizo la Universidad de Innsbruck.

Desde ese día, la familia vive en un nuevo shock.

“No lo pueden creer”, contó una de las personas que lo visitaron.

El padre de Christian, su esposa y sus demás hijos abrigaban la esperanza de que Christian apareciera vivo.

“No habrá ninguna declaración hasta después del viernes”, dice una de las hermanas del normalista.

La familia Rodríguez recibió el miércoles la visita de varios padres de los normalistas desaparecidos. No fue una visita de duelo, sino más bien fue para darle una muestra de solidaridad y fraternidad.

Clemente Rodríguez ha contado que para el cumpleaños de su hijo Christian siempre le regalaba un pastel. El último que le compró fue el 9 de agosto de 2014, treinta y cinco días antes de su desaparición en Iguala.

Ayer, tras sostener una reunión, Clemente y el resto de los padres de los normalistas viajaron a la Ciudad de México para sostener una reunión con el Presidente Andrés Manuel López Obrador en Palacio Nacional.

Una de las exigencias será que el Gobierno continue con las investigaciones y se detenga a los autores intelectuales y materiales de estos hechos.