Cuauhtémoc, Ciudad de México, México, 15 de septiembre de 2021.Andrés Manuel López Obrador, presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Beatriz Gutiérrez Müller, Presidenta honoraria del Consejo Asesor Honorario de la Coordinación Nacional Memoria Histórica y Cultural de México en la Ceremonia por el 211 aniversario del grito de independencia, por la libertad y la justicia. La cantante Lila Downs ofreció un concierto al final de la ceremonia.Foto:/Presidencia
Antonio Baranda
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- En la Noche del Grito de Independencia, en Palacio Nacional, la atención se centra en el balcón presidencial… y en el presidenciable.
El primero, ocupado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador y su esposa Beatriz Gutiérrez Müller.
El segundo, por dos «corcholatas» rumbo al 2024: la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y el Canciller Marcelo Ebrard. Y, ahí mismo, el Secretario de Gobernación, Adán Augusto López, operador político del Presidente.
Los presidenciables salieron al balcón contiguo al balcón presidencial tan pronto terminaron los tradicionales «vivas» del Grito.
Al igual que el Mandatario, observaron desde ahí los fuegos artificiales y el resto de la ceremonia conmemorativa.
Otros balcones fueron ocupados por miembros del gabinete legal y ampliado, e invitados especiales. Asistieron los Secretarios de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez; de Marina, José Rafael Ojeda Duran; y de Defensa, Luis Cresencio Sandoval.
En julio pasado, López Obrador destapó a sus «corcholatas» para la siguiente elección presidencial. Entre ellos, mencionó a su cercano colaborador en el Gobierno y a la morenista que gobierna la capital del País.
Por segundo año consecutivo, la pandemia de Covid-19 «ahogó» el tradicional Grito de Independencia, el tercero que encabezó el Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Los 20 «vivas» desde el Balcón Presidencial se hicieron ante un Zócalo sin público, en silencio, con apenas unas 200 personas entre medios, militares y miembros del staff. Destacaron como nuevas arengas los a la «honestidad» y a las «culturas del México prehispánico».
A diferencia del Zócalo, las calles aledañas lucieron repletas de gente horas antes de Grito, incluso detonando cohetes y jugando con latas de espuma.
Aunque el Gobierno federal anunció que el Grito denominado «por la libertad y la justicia» sería sin público, decenas de personas intentaron acercarse sin lograrlo.
El Ejército instaló vallas metálicas en torno a la Plaza de la Constitución y desplegó en los filtros a cientos de elementos vestidos con jeans, playeras y gorras negras.
«Ya ves, te dije que no viniéramos», le reclamó Gloria Ruiz a su hermana en Avenida Pino Suárez, luego de encontrar freno en el cerco policial a las 19:00 horas.
La ceremonia oficial dio inicio a las 22:55 horas. Acompañado de su esposa Beatriz Gutiérrez, el Presidente escuchó un toque militar y guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas de la pandemia.
Hasta ayer, el Covid-19 había alcanzado los 269 mil 912 muertos no obstante que López Obrador presumió desde el año pasado que ya se había «domado» la pandemia.
Posteriormente, el Jefe del Ejecutivo se encaminó al Salón Embajadores, donde saludó a la Escolta de Bandera del Heroico Colegio Militar, integrada por seis cadetes.
López Obrador innovó en sus arengas y, en comparación con 2019 y 2020, incorporó vivas a la honestidad y a las culturas prehispánicas.
También repitió parte del grito tradicional, para rendir homenaje a los héroes de la Independencia Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Josefa Ortiz de Domínguez, Ignacio Allende y Leona Vicario.
En punto de las 23:00 horas, otros vivas fueron dedicados a los héroes anónimos, la libertad, la justicia, la igualdad, la democracia, la soberanía, la fraternidad universal y el amor al prójimo.
López Obrador gritó un total de 20 vivas antes de repicar en 47 ocasiones la Campaña de Dolores –recientemente restaurada–, al tiempo que se escuchaban campanazos grabados.
A las arengas respondieron 20 integrantes del Coro del Ejército que se ubicaron estratégicamente debajo del Balcón Presidencial y cuyos vivas se escucharon en las bocinas.
En 2019, cuando el Grito se realizó ante un Zócalo abarrotado de personas, la ceremonia tuvo un costo de 14.74 millones de pesos. En 2020, ya en pandemia, la conmemoración representó un gasto de 9.5 millones de pesos.