Antonio Nieto
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 24-Jul .- El entierro de Felipe de Jesús Pérez Luna, “El Ojos”, se convirtió ayer en una manifestación de centenas de personas que acompañaron el féretro a su última morada: el panteón civil San Lorenzo Tezonco, en Iztapalapa.
Al grito de “¡se ve, se siente, Felipe está presente!” llegaron con varias coronas hasta el cementerio ubicado en la zona en la que, según reportes policiacos, “El Ojos” controló la venta de droga desde 2012.
El ataúd llegó cubierto de plástico para protegerlo de la lluvia.
Algunos lanzaron porras al hombre que fue abatido el jueves pasado en un enfrentamiento con elementos de la Marina, en el que también cayeron muertos siete presuntos escoltas del capo.
“¡Viva el Inge, viva el Inge!”, coreaban mujeres que se protegían de la lluvia con paraguas.
Y es que así le decían a quien, de acuerdo con la información de las autoridades, tejió una red de narcomenudeo, secuestros y extorsión, y al que le achacan unos 50 asesinatos.
Afuera del panteón, en un hecho inaudito, unos 200 policías formaron una valla y colocaron un punto de revisión.
Así, al entierro de Pérez Luna nadie podía pasar sin ser revisado, ni los músicos que llegaron con la intención de entonar el corrido de “El Ojos” –que se hiciera público en una de las fiestas patronales del barrio de Zapotitla– pero que al final no lo cantaron.
Un helicóptero de la SSP local sobrevoló por horas la zona.
En las revisiones, antes de que llegara el ataúd, los policías detectaron a un grupo que llegó en un auto. Le marcaron el alto y uno de los pasajeros descendió y golpeó en el rostro a uno de los oficiales.
Los agresores, que iban armados, fueron sometidos. Siete hombres fueron arrestados y llevados a la Procuraduría capitalina.
Las primeras indagatorias señalan que al menos dos podrían ser integrantes de su organización criminal.