
La violencia y el acoso sexual en las aulas es un problema que afecta no solo el rendimiento académico de los estudiantes, sino también su bienestar emocional y su desarrollo integral, por lo que es necesario que toda la comunidad escolar se comprometa a erradicar estas prácticas, afirmó Angélica Contreras Ruvalcaba, representante de la Asociación Cultivando Género.
La activista manifestó su preocupación por la creciente cantidad de casos de acoso escolar. Según datos recientes, existen hasta 60 docentes involucrados en procesos relacionados con actos de acoso o violencia en los salones de clase. Destacó que las escuelas, lejos de ser el espacio seguro que se espera, están convirtiéndose en entornos donde las niñas, niños y adolescentes experimentan distintas formas de violencia.
Comentó que este problema no puede atribuirse únicamente a las áreas de seguridad, sino que requiere un esfuerzo conjunto que involucre a los padres, madres y personas responsables de crianza, al sistema educativo y a las autoridades competentes. La educación es un derecho fundamental y, como tal, debe garantizarse en condiciones de seguridad y respeto para todos los estudiantes.
En este contexto, enfatizó la responsabilidad de los docentes en la protección de sus alumnos y en la erradicación de prácticas violentas dentro de las aulas. Refiriéndose a la próxima elección de la nueva dirigencia de la sección 1 del SNTE, hizo un llamado claro a la nueva administración para que adopte una postura firme en la implementación de programas orientados a la prevención del acoso y la violencia sexual en las escuelas.
Asimismo, resaltó que ya existen protocolos diseñados para atender casos de violencia y acoso sexual en las escuelas, pero señaló que muchos docentes los desconocen o, peor aún, los ignoran deliberadamente.











