Ana Margarita Gutiérrez Urzúa
Agencia Reforma

Guadalajara, México.-La violencia que México vive en las calles se origina en las familias, por eso es necesario predicar el respeto.

Esa fue la reflexión de Engelberto Polino, Obispo auxiliar de Guadalajara, hoy durante la misa y vigilia por la paz celebrada en el Templo Expiatorio.

Ante miembros de la Adoración Nocturna del Santísimo, el prelado católico invitó a construir la paz desde acciones tan sencillas como saludar.

«La paz se construye con lenguaje también. Cuando soy amable, cuando saludo aunque no me saluden (…) cuando no digo malas palabras que ofendan a las personas. Cuando no estoy criticando», reflexionó.

Dijo que los padres rompen la paz cuando dejan que sus hijos sean irrespetuosos, situación que puede desencadenar violencia en el futuro.

«La paz surge en casa, cuando mi hijo daña al otro, cuando habla mal y yo favorezco, no corrijo, desde ahí estoy generando la violencia allá afuera en la casa», expuso.

Pidió que se fomente una cultura del cuidado al hermano y del respeto para devolverle la paz a México.

«No esperemos que otros lo hagan. A los gobiernos les toca su parte, a los empresarios.

«En la Iglesia se nos enseña: no esperes que el otro genere la paz, empecemos nosotros que estamos aquí», concluyó el Obispo en su homilía.

La misa de hoy fue parte de la Jornada de Oración por la Paz que durante todo julio desarrolló la Conferencia del Episcopado Mexicano en todos los templos del País.

Este domingo llegará a su fin con una caminata en silencio hacia la Glorieta de los Desaparecidos.