El pasado 31 de octubre se conmemora el natalicio de un ilustre personaje de la cultura en Aguascalientes, en 1929 nace el maestro Víctor Sandoval. En mi adolescencia y época universitaria escuchaba constantemente el nombre de Víctor Sandoval, pero mi inmadurez no alcanzaba a notar la trascendencia que representaba. Falleció hace diez años, en marzo de 2013; por ello, quisiera transcribir textos que dan norte de lo que representó para nuestro país y la cultura. En una edición especial, la revista Tierra Adentro lo describe como “enamorado de la poesía, animador cultural comprometido con el desarrollo de su ciudad y de su país, impulsor incansable de las artes en todas sus formas, generoso maestro de escritores de varias generaciones. Sus años de formación fueron también el inicio de una tenaz actividad intelectual que, andando el tiempo, lo llevaría a concebir y realizar esta revista… Sin embargo, su acción no sólo cristalizó en este centro irradiador de las artes mexicanas de la segunda mitad del siglo anterior, sino también en la creación de las casas de cultura, los premios literarios -entre ellos, el Premio Aguascalientes, el de mayor tradición y prestigio en la poesía nacional-, el Instituto de Cultura de Aguascalientes y tantas otras instancias.” (Tierra Adentro, 2013).

Un poeta apasionado que buscaba tocar todo con la belleza artística, por ello, su paso como funcionario cultural dejó escuela. Fue director de Promoción Nacional de Bellas Artes (1977-1982), así como subdirector de Bellas Artes (1982-1988) y finalmente director de Bellas Artes (1989-1992), también ministro de cultura en España (1992-1994) y secretario del Seminario de Cultura Mexicana. Describe Antonio Campo: “El mapa cultural de Aguascalientes sería otro sin Víctor Sandoval. Durante diecisiete años, aquí y allá, alternados, dirigiendo la Casa de la Cultura del estado o fundando en los años setenta un amplio número de las Casas de la Cultura desde Tijuana a Campeche, cimentó las bases para lo que después serían en el país los Institutos Culturales o, en buen número de casos, las Secretarías de Cultura. Al menos dos museos aguascalentenses, idea y creación de él, son un referente internacional, y dos premios son un referente nacional. Por un lado, el Museo de Aguascalientes y el Museo José Guadalupe Posada, y por el otro, el Premio de Arte Joven y el Premio Nacional de Poesía, el más prestigiado y dotado de los premios literarios. En el primero de los museos tiene cabida la obra de Saturnino Herrán, en las salas de la sección del recinto construido por José Refugio Reyes. ¿Cuántos y cuántos visitantes no vienen casi en exclusiva a Aguascalientes sólo para ver en directo las obras de Herrán y Posada? Debe recordarse que para salvar la obra de Herrán, para que permaneciera en México, aun ante la irritación de los familiares, Sandoval negoció que se declarara patrimonio nacional, o aún mejor, patrimonio del estado, como en alguna medida ocurrió en los casos de Posada y Jesús F. Contreras. No olvidemos que aquí fundó en los años setenta Radio Casa de la Cultura, la Feria del Libro, el Cine Club y un programa de ediciones. En sus años al frente de la Casa de la Cultura, Sandoval convirtió al solar nativo en el estado de la República con mejor infraestructura cultural. Directores posteriores del instituto han preservado y desarrollado esa infraestructura. Nunca ha olvidado a Aguascalientes en los veintisiete años que vivió fuera de la ciudad. El ateo Sandoval ha tenido como santa patrona a su tierra originaria.” (Campo, 2013). Si Víctor Sandoval tuvo un importante impacto en la cultura nacional, fue esencial y fundamental para la cultura de nuestro estado, su estado, Aguascalientes.