Los esfuerzos por cuidar del medio ambiente se han hecho visibles con campañas promocionando el uso de medios sostenibles, así como nuevas legislaciones en el mundo entero concientizando sobre los efectos de la contaminación. La industria de la moda y textil es una de las más significativas y lucrativas a nivel mundial, representando una parte considerable de la economía. Según la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo.
En el aprovechamiento de los materiales y la economización de los productos ha surgido el uso de la moda conocida como “fast fashion”, en la que marcas desarrollan con un capital mucho menor la gran producción de prendas con materiales igualmente económicos y de menor calidad. Este tipo de productos se ha popularizado en todo el mundo por la accesibilidad en precio y la variación constante de prendas que manejan. El sentido de esta moda se asocia al corto uso para cambiar a la siguiente temporada, donde todo está al alcance gracias a los avances de tecnología.
¿Qué efectos genera en el medio ambiente la moda rápida? El fast fashion genera el uso constante de los materiales para fabricación de menor calidad, desperdicio y contaminación del agua, además de la constante deforestación y emisiones del efecto invernadero. Ante la preocupación generalizada, productores y consumidores de la moda han comenzado a creer en un modelo mucho más sostenible que permita seguir produciendo y vendiendo prendas, integrando principios sustentables y la fabricación de ropa con materiales reciclados. Marcas como H&M han adoptado esquemas de recolección de ropa y Guess tiene un programa de reciclaje de guardarropa.
La producción masiva de esta moda también genera consecuencias sociales. Se destaca por la contratación numerosa de personal para el cumplimiento de pedidos, incluyendo niños, y el impulso de cuestiones discriminatorias y de trabajo forzado. El deterioro de las condiciones laborales se encuentra íntimamente relacionado con la industrialización de la moda. Entre los países que elaboran la mayor producción textil en condiciones laborales precarias se encuentran Bangladesh, China, Indonesia, entre otros, quienes suelen vulnerar derechos humanos para el cumplimiento de acuerdos transnacionales, con claras remuneraciones mal pagadas. ¿Cómo es que, a pesar de las leyes en materia laboral, siga existiendo el abuso a las condiciones laborales? Si bien, el cumplimiento de estas recae en buena parte de la coacción de las autoridades, si las empresas siguen operando con grandes ingresos y además su personal sigue trabajando por las remuneraciones, independientemente de si su paga sea buena o mala, es natural pensar que este negocio tan lucrativo a nivel internacional siga operando.
En definitiva, la moda y el fast fashion son temas sumamente delicados dentro de los negocios mundiales y la economía. Es importante considerar lo que esta industria tiene detrás de su operación para contrarrestar sus efectos. Reimaginemos la moda por un mundo mejor.