Rebeca Aguilera / El Heraldo

La Plaza de Toros Monumental se cimbró nuevamente este viernes, luego de que con la pandemia, los espectáculos debieron parar. El honor correspondió al vecino Pepe Aguilar, que para bien adora nuestro Aguascalientes, acompañado de sus hijos Leonardo y Ángela, su hermano Antonio Aguilar Jr. con su banda y el mariachi El Zacatecano, charros y vaqueros de Cuernos Chuecos y la familia Rivera de floreadores presentando su afamado show “Jaripeo Sin Fronteras 2021”.
La Bienvenida la ofreció Leonardo Aguilar interpretando cuatro temas, montado en su caballo Oro y de pie sobre el ruedo con su guitarra pidió aplausos para sus caballos, dejando claro que el esfuerzo animal para el show merece el mismo reconocimiento que el humano, por su disciplina y disposición para hacer el espectáculo posible.
Juan Francisco Rivera es el líder de la familia charra que durante generaciones ha mostrado el arte de lo que nos identifica como verdaderos mexicanos que somos, recorriendo México y Estados Unidos.
Luego apareció Luis Miguel Rivera a caballo, Marco Antonio a pie y culminaron el acto de florear (que se conjuga como amar) la reata que lazada, ejecutaron hábiles figuras en el aire guiados por Juan Francisco, su padre, quien ha logrado en conjunto lucir este acto en diversos escenarios del mundo.
Cuando aparece en el ruedo Antonio Aguilar Jr. hace una evocación absoluta a su historia, recordándonos a su padre, dónde él incluso representa y recuerda quizá como se rompieron realmente las fronteras cuando su padre, Antonio, dormía en los bancos de la Placita Olvera de Los Ángeles, recién llegado con mucha ambición pero sin papeles por allá de la década de 1940. Luego regresó triunfante en la década de 1960 como una leyenda de la música ranchera, con un espectáculo familiar (que asemeja este) entregándole a Los Ángeles tres horas de entretenimiento mexicano, con el que soñaba un público migrante que extrañaba su hogar. Hoy, una estatua de 10 pies de alto engalana la calle Olvera, cerca de la placita aquella en la que una vez buscó conciliar el sueño, de lo que un día fue “Tony Aguilar’s National Mexican Rodeo”.
Antonio Aguilar Jr. luego de dos temas, se acercó a su familia para solicitarles un refresquito de esos que marean, y aprovechó para presumir a sus tres hijas y su “vieja”; también le encargó mucho al público a María José Aguilar, quien platicó también está haciendo su luchita en la música ranchera; se despidió interpretando el primer éxito de su padre con banda sinaloense, el cual fue sugerencia de Doña Flor, su mamá: “Tristes recuerdos”.
Desde Salamanca, Alfonso “Poncho”, Gustavo Carreón “El Peluche”, el campeón internacional Víctor Camacho y Alfredo Hernández, fueron los charros que montaron a las bestias del rodeo, no sin antes hacer su ritual que consiste en santiguar el espacio del ruedo en que están posicionados y hacer una oración con toda la plaza pidiendo al supremo esa no sea la última noche de su vida.
Apareció la esperadísima por chicos y grandes, Ángela Aguilar, en su caballo Troyano dando vueltas al miniescenario de apenas unos centímetros de altura que tardaron en colocar 12 minutos luego de la primera tanda de Cuernos Chuecos. Igual que Leonardo cantó cuatro temas, ella comenzó con “La Basurita” que hiciera famosa Beatriz Adriana, pero que ha cantado toda aspirante o reina, en este caso ella como princesa de la música vernácula. Dio paso a “La Llorona” donde un charro pintado de catrín y un caballo de igual pinta hicieron lucir el show y la extraordinaria interpretación de la adolescente de 17 años. Todos sin duda bailaron en la plaza la coreografía que es reto en Tiktok de “En realidad”, para la cual se puso su característico sombrero verde y finalizó con “Como la Flor”, uno de los temas que hizo como homenaje a la “Reina del Tex-mex”.
Desmontaron su escenario con temática de honra a las festividades de los muertos en un tiempo menor para darle paso a aquel que desde que tenía 1 año aparecía en el ruedo amarrado a un caballo y su papá, con quién ahora comparte estrella en el paseo de la fama, le decía “Pepito”; hoy que ya mide halagados 1 metro 96 centímetros sigue siendo la sensación.
Entre canción y canción contó que en la pandemia hicieron 76 canciones y acudió a interpretar su último éxito “Traigo ganas”.
Esto que podría parecer un circo para muchos, es para otros el rescate de lo que es ser mexicano, Pepe Aguilar dice que: “No tienes que convertirte en un cantante de mariachi folklórico para honrar tus antepasados, pero saber dónde estás en la historia y quiénes eran tus antepasados te hará más fuerte. Soy un verdadero creyente de eso. Funciona para mí”.
También invitó a Ángela para cantar juntos “Tu sangre en mi cuerpo” con especial dedicatoria a los papás que también merecen todo el reconocimiento, justo en vísperas de la celebración de su día. Leonardo vino después a cantar con su hermana, pero no cantaron los tres, esto da pie al anhelo de verlo en el futuro show prometido “Los Aguilar”, dónde según anteriormente ha dicho, cantarán los tres.
Se despidió solo cantando “El Zacatecano” en medio de papelitos tricolor que hacían sentir que el popurrí de éxitos había sido muy poco luego de poco más de tres horas de tan estrafalario show que evocó además de intensos aplausos, el grito de “otra, otra, otra”.
Se encendieron de nuevo las luces de la Plaza para verlo regresar en un caballo ahora blanco de manchas negras y cantar “Son las dos de la mañana”, éxito de su padre y posteriormente también con él.
El próximo año vendrá nuevamente el Jaripeo con tremendas sorpresas, en este año se confirman ya los shows con Cristian Nodal, Alejandro Fernández, Temerarios, Hombres G y posiblemente la Josa.