Alicia de J. Giacinti Comte

En días pasados tuve el placer de presentar ante un atento auditorio el libro Viajeros del tiempo, ensayos literarios, de Ricardo Orozco Castellanos. Ahora, quiero compartir con ustedes, mis pacientes lectores, mi lectura de ese libro que para mí fue una experiencia gozosa.

Viajeros del tiempo es el décimo, undécimo… ¡ya no sé qué número de libro de Ricardo es! pues él es un autor prolífico que lo mismo escribe narrativa que poesía y ensayo literario y todo muy bien. Sensibilidad, conocimiento, dominio de las teorías literarias y de la hermenéutica están presentes en el texto, pero sobre todo el viaje, un viaje a través de los libros que han estado en su vida.

El libro que ahora nos ocupa es una edición de la Universidad Autónoma de Aguascalientes que está celebrando con publicaciones selectas el cuarto de siglo de la fundación de su editorial. Es un texto ameno y muy bien escrito. Trata tópicos diversos, todos alrededor de la Literatura (con mayúsculas) que es la pasión de Ricardo. Es el resultado de su lectura de obras de varias épocas, de ahí el título Viajeros del tiempo. Son diez textos escritos originalmente para ser presentados en Universidades y/o en Congresos de Literatura, de ahí que el autor debió echar mano de su dominio absoluto de las modernas teorías literarias. Los ensayos están precedidos de una presentación de Rogelio Arenas Monreal y de una “Noticia previa” escrita por el autor como entrada al suculento banquete literario que degustamos con la lectura de este libro que es una invitación a leer cada una de las obras de las comentadas en textos que van desde el gran ensayo erudito hasta la invención lúdica.

El viajero del tiempo que abre este desfile de grandes exponentes de la literatura universal es Alejo Carpentier. Es el más largo y el que da título al volumen. Contiene aclaraciones puntuales acerca de la biografía del escritor cubano universal. Ricardo rechaza con argumentos sólidos el europeísmo del escritor sostenido por algunos de sus críticos y apunta “en la narrativa de Carpentier, todos los desplazamientos, todos los viajes conducen a Utopía, el no lugar”. Don Alejo, es autor de las teorías acerca de lo Real Maravilloso americano, explicitada en el prólogo de su novela El Reino de este mundo, y de la de los contextos según la cual es “deber de todo escritor latinoamericano expresar la realidad de su cultura continental mediante el conocimiento profundo de los contextos que le son propios desde los históricos y étnicos, (el sincretismo particularmente) pasando por los culturales e ideológicos hasta los culinarios y de iluminación”.

“Leer a López Velarde con ojos inusitados (de sulfato de cobre)” es decir, dejando de lado todo lo que se ha dicho acerca del jerezano es el segundo ensayo de gran envergadura de Viajeros del tiempo. En este ensayo ahonda con minuciosidad el presentador del libro Rogelio Arenas Monreal, así que si quieren saber cómo dice Ricardo que es leer a López Velarde con ojos inusitados del sulfato de cobre, me remito a la dicha presentación.

El tercer gran ensayo de Viajeros del tiempo es el titulado “Aluceraciones y procedimientos constructivos del lenguaje de Desiderio Macías Silva”. La poética de Desiderio Macías Silva es, al decir de Ricardo, “una de las poéticas más originales de la literatura mexicana del siglo XX.” En este ensayo el autor  logra “esclarecer ciertos mecanismos constructivos de su poesía, […] arraigados hondamente en la tradición de la lírica hispánica [que] singularizan la sinuosa dicción desideriana, […] un entramado lingüístico complejo, admirable mezcla de coloquialismos regionales, arcaísmos y cultismos, abrevados en su lectura de los clásicos latinos e hispánicos, entramado que da soporte verbal a una red simbólica cuyos juegos de pirotecnia deslumbran hasta a los más avezados lectores y no pocas veces enceguecen con su fulgor a quienes se acercan sin prevención  alguna a su obra y quizá la juzgan hermética.” Debo confesar que yo fui una de esas lectoras desprevenidas y propongo enmendarme al leer de nueva cuenta, con la luz del ensayo de Ricardo, la obra del inolvidable médico y poeta Desiderio Macías Silva.

Otros ensayos son algo más breves, por ejemplo, el segundo viajero que es Claudio Magris. El texto se titula: “El viajero inmóvil: la escritura del nuevo milenio. En éste se nos cuenta como Claudio Magris, desde un café en Trieste contempla al mundo y hace su viaje por el Danubio porque “sentado en el café se está de viaje, como en el tren, en el hotel o por la calle”. En el mismo ensayo se trata a Italo Calvino, especialmente en su obra publicada póstumamente Seis propuestas para el nuevo milenio. Ricardo conecta a los dos autores desde el ámbito de la reflexión literaria, muestra que en Magris se advierten “los sutiles puntos de contacto con los postulados de Calvino, particularmente con aquellos rasgos identificados como rapidez, exactitud y multiplicidad”. Ambos dispuestos a combatir lo que llamaron “la peste del lenguaje”. Ricardo afirma que los escritores contemporáneos tienen una tarea ineludible, “combatir esa peste con la claridad que exige todo acto del habla”.

Cervantes en México, es un brevísimo ensayo con el que presentó el libro 400 años de Cervantes en México. Recuerda que Carlos Fuentes dijo que “el territorio de la Mancha es la lengua. La Mancha de tinta es la patria de todos, la escritura de Cervantes, esta patria simbólica que arraiga, otorga identidad, convoca a lectores (¿viajeros?) de todos los rincones del planeta a confluir en el río de las palabras y por él a la mar océano de la imaginación.” Y acerca del libro presentado apuntó con perspicacia son “páginas [escritas por] un puñado de mexicanos, todos ligados por la más ilustre genealogía como descendientes de Cervantes, escritores del más elevado rango entre los nuestros”.

Un ensayo delicioso es “Aventuras apócrifas en las letras hispánicas”. El   viajero es alguien a quien muchos conocimos, el inolvidable y querido maestro Felipe San José protagonista de un texto juguetón que fue presentado en un encuentro Regional de la Academia Mexicana de la Lengua. El ligero, ingenioso y entrañable texto nos presenta al maestro San José en un viaje a través de las letras hispánicas que tanto amó: primero como un joven novicio que es testigo del nacimiento de la lengua española en el Monasterio de San Millán de la Cogolla al mirar por sobre el hombro del monje que está haciendo en un texto aquellas anotaciones que conocemos como las glosas emilianenses, luego como un escudero encargado de cuidar las espadas del Cid y después viajero por diversos momentos de la literatura española hasta llegar al siglo XX.

También muy sabroso es “Ars brevissima: vita longa. Sobre la brevedad del arte”, ensayo que se trata de esas obras de arte que son las miniaturas literarias. Ricardo apunta: “La brevedad del arte es hermana del vacío, del silencio, del cuadro en blanco, de la hoja en que no se lee nada o mejor dicho en la que se lee nada” Y más adelante: “El arte es un suspiro que suspende la temporalidad; mientras contemplamos un cuadro, mientras escuchamos una pieza musical, mientras leemos un haikú […] el tiempo se suspende, la vida se prolonga en toda su levedad.”

En “El tango ritual y pasión”, Ricardo explora la escritura femenina en la voz de Luisa Valenzuela escritora argentina. Me encanta el cierre de este ensayo pues nuestro autor nos da una cátedra acerca de los rituales del tango.

Otros viajeros son Jorge Volpi e Ignacio Padilla, integrantes de la llamada generación del Crak y John Le Carré, al que llama el escritor perfecto y revisa sus obras tan magistralmente que dan ganas de leerlo.

Para terminar una frase de Ricardo “La vida es un viaje. Antes de viajar a otros países cercanos o lejanos, antes de viajar al espacio, se viaja a través de nuestra vida. El viaje es una metáfora del vivir”.

Definitivamente Viajeros del tiempo invita a la lectura de las obras tratadas y a la relectura de las que leímos sin comprenderlas del todo. A mí me queda de tarea releer a Desiderio y leer a Le Carré.

Les invito a disfrutar de Viajeros del tiempo, de Ricardo Orozco Castellanos. Les aseguro que les va a encantar. Lo pueden conseguir en las librerías de la Universidad Autónoma de Aguascalientes.