Juan Pablo Martínez Zúñiga

Y prosiguen los intentos de la compañía Disney por asignarle identidad argumental a la micronarrativa con que se diseñaron las atracciones de sus parques temáticos después del venturoso desempeño en taquilla de las cintas sobre los “Piratas del Caribe”, ahora con su conocido “Viaje Por la Jungla”, adaptando los aspectos clave de dicho espectáculo (barca añeja y desvencijada, ataque de tribus nativas, fauna exótica, etc.) pero añadiendo insumos fílmicos como la misma saga estelarizada por Johnny Depp en cuanto a ciertos recursos fantásticos (seres presos de una maldición) y cintas de aventuras como “Los Cazadores del Arca Perdida”, de la cual saquea antagonistas (alemanes infames) y la misma “Reina Africana” (1951) de John Huston, que será su esquema espiritual en cuanto a dinámica de personajes principales y atmósfera náutica. Por fortuna, esta cinta dirigida por el español Jaume Collet-Serra no sólo hurga en la propiedad intelectual de Disneylandia, sino que la robustece con una historia cuyo trazo nos es muy conocido, pero que logra mantenerse a flote con la excelente alianza histriónica que forjan Emily Blunt y Dwayne Johnson mediante una química creíble que nos mantiene atentos a su evolución mientras que la aventura en que se ven envueltos desarrolla los elementos adecuados para un escapismo en forma.

Blunt interpreta a Lily Houghton, una científica en los albores del siglo XX que ha dedicado su vida profesional a la búsqueda del fabulado Árbol de la Vida, de cuyas ramas brota una flor mística bautizada por el conquistador español Lope de Aguirre (Edgar Ramírez) como “Lágrima de la Luna”, capaz de dar salud  y vida eterna a quien la ingiera. Por obvias razones, su afán es ridiculizado por la comunidad académica, así que, en compañía de su hermano McGregor (Jack White), viaja hasta el Amazonas para adentrarse en su inhóspito territorio hasta donde ella cree que puede localizarse el origen de esta leyenda. Su guía en esta aventura será el carismático Capitán Frank (Johnson), dueño de una destartalada barcaza que vive de la estafa y la mentira en un pequeño pueblo costero brasileño, pero con el suficiente colmillo como para sobrevivir en territorio salvaje, lo que les será útil cuando deban enfrentar tanto al Príncipe Joachim (Jesse Plemons), el hijo menor del káiser alemán, quien ambiciona la flor para darle ventaja a las tropas germanas en la naciente Primera Guerra Mundial, como al mismo Aguirre, el cual es resucitado, junto a su tropa, por Joachim con el fin de asistirlo en la búsqueda y detener a Frank y Lily.

Mucho humor se le ha inyectado a esta aventura heredera a las correrías anti fascistas estilo “Indiana Jones”, donde el destino del mundo yace en el enfrentamiento político-ideológico entre la ideología de dos potencias disfrazado como carrera hacia una meta mística, y esos toques de gracia afortunadamente funcionan porque logran incorporarse con mucha naturalidad en el argumento a través de situaciones jocosas (tribus nativas que no son lo que aparentan o personajes secundarios como el jefe de Frank, interpretado por Paul Giamatti, que resultan divertidos sin emascular nuestro sentido del humor) y la esperada dinámica de amor-odio entre la inteligente Lily y el rústico Frank, ambos con antecedentes amplios y ricos que logran proveerles de atractivo. Y si de Blunt no es de extrañar una interpretación adecuada, Johnson logra cierto grado de consolidación al respecto en esta cinta, mostrando un poco más de rango y propiedades actorales que van más allá de sus acostumbradas poses, diseñando un personaje agradable y por el que los espectadores logran preocuparse, así como Jack White, encarnando a McGregor, un hombre que posee más bagaje emocional del que sus manierismos simplones u obsesión por los detalles, moda y equipaje muestran al inicio de la película, separándolo de caracteres con rasgos arquetípicos muy desdeñables como John Hannah en “La Momia” (Sommers, E.U., 1999). “Jungle Cruise” termina por ser un viaje muy familiar y reconocible, pero por el que no surge arrepentimiento de haberlo tomado.

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