Carlos Reyes Sahagún / Cronista del municipio de Aguascalientes

Sean estas líneas una invitación para que se apersone usted en la fiesta anual del libro de Aguascalientes: la Feria del Libro, que abrió sus puertas el sábado anterior, y permanecerá hasta el próximo domingo 18 de septiembre, en las espléndidas instalaciones de FICO13, ahí, a un ladito del Museo Espacio, en el Complejo Tres Centurias. El punto de referencia más fácil para acceder a este espacio es la Puerta Saturnina, la magna escultura del artista Sebastián, que está pintada de naranja, y que se encuentra en la acera oriente de la avenida Manuel Gómez Morín.

Sin duda una de las primeras actividades fue la presentación del libro “Viaje a la memoria. Un recuento personal”, del ex gobernador Otto Granados Roldán, publicado por el Gobierno del Estado (léase Instituto Cultural de Aguascalientes) y la editorial Cal y Arena.

En su intervención, el ex gobernador reflexionó a propósito de las diversas funciones públicas que desarrolló, con particular énfasis en la gubernatura. Tal y como afirma en el principio, el libro es una invitación a los jóvenes a intervenir en la vida pública; a hacer política, no sin perder de vista que se trata de una actividad desprestigiada, muy frecuentemente condenada por la sociedad, no forzosamente de manera gratuita. ¿Por qué dedicarse a la actividad pública; por qué? Porque a final de cuentas, cuando se ejerce de manera responsable, se alcanzan metas que favorecen, no a ese ente abstracto que denominamos sociedad, sino más bien a personas concretas. En este sentido, el ex gobernador contó un par de anécdotas que dan cuenta de la satisfacción del deber cumplido. Se trata de dos historias distantes de los reflectores y la parafernalia que frecuentemente acompaña al poder, pero que adquieren la mayor trascendencia posible, porque sondean la razón en torno a alguna decisión tomada.

La primera anécdota tiene como protagonista al presidente municipal Leonardo Montañez. Granados contó que recientemente comió con él, y aquel recordó que siendo niño había recibido una beca APROBE, un impulso de los que se otorgaron en los años en que fue gobernador (1992-98), que premiaba el esfuerzo, y no el simple acto de ser niño y encontrarse en una edad escolar, sino el ya contar con un buen desempeño académico. Quizá no fuera impertinente preguntarse qué habría sido de aquel niño que hoy es presidente municipal de Aguascalientes, de no haber accedido a esa beca… La otra historia me parece más interesante. En una ocasión viajó el ex gobernador a la ciudad de Seattle, Washington, y entonces, a la hora de pasar la frontera, el funcionario que lo atendió le retuvo el documento migratorio, lo observaba y luego regresaba al pasaporte. Hasta que de pronto le pidió que esperara, y desapareció por alguna puerta. Minutos después regresó el hombre y le preguntó si había sido gobernador de Aguascalientes. A la afirmativa, el hombre contestó que su esposa era de Rincón de Romos, y también algún beneficio había recibido en esos años.

En fin. Ese es el tipo de cosas satisfactorias que quedan cuando el teléfono deja de sonar; cuando las luces se apagan, y desde luego la multitud de recuerdos, a propósito de lo dicho, lo vivido, lo pensado, pero he aquí que generalmente quienes desempeñan cargos relevantes optan por guardar silencio. Por eso no cabe duda que estamos ante un libro raro; excepcional y, sobre todo, pionero, porque por primera vez en la historia política de Aguascalientes, un personaje central, relevante de ella, publica sus memorias.

Antes, hace casi 20 años, en diciembre de 2002, Granados dio a conocer su visión en torno al proceso electoral de 1998, en que el PRI perdió por primera ocasión la gubernatura de Aguascalientes. Aquello ya fue excepcional: que alguien se refiriera de manera abierta a ese momento secreto en que había participado, con nombres, apellidos, circunstancias, momentos, etc., resultaba, por decir lo menos, insólito.

Sabíamos, suponíamos, inferíamos, pero sólo a partir de la lectura de los signos de los tiempos, del análisis de las entrañas de animales fantásticos, o de las versiones que corrían de boca en boca pero que jamás alcanzaban la certeza comprometedora de la letra impresa.

En estos artículos de 2002 se advierte una serie de líneas que ahora, en este libro, esta “geografía de la memoria” se desarrollan con una gran intensidad y, en mi opinión, de manera exitosa.

De entrada está lo que el propio Granados denomina como “escribir la historia política de los años recientes”, que ha sido documentada parcialmente por los medios de comunicación. Los académicos, a los que el también ex secretario de Educación Pública se refiere al señalar que pocos de ellos tienen la experiencia práctica de la gestión pública, y que “lo suyo es otro terreno: el estudio y acaso la meditación desde el silencio del cubículo”.

Ciertamente algunos académicos han generado algunos acercamientos a la realidad del Gobierno de Aguascalientes, que indudablemente contribuyen al conocimiento de esta realidad.

Están los trabajos de Jesús Gómez Serrano, Andrés Reyes Rodríguez, y otros, sobre los gobernadores Alejandro Vázquez del Mercado, los Arellano, Ruiz Esparza y Valle, sobre Edmundo Games Orozco. Yo mismo publiqué hace unos años un volumen sobre Luis Ortega en el que ofrezco una teoría sobre cómo fue que este personaje se convirtió en gobernador del Estado, que hasta que se demuestre lo contrario daré por cierta. Finalmente, sobre este asunto, tengo entendido que Andrés Reyes Rodríguez está trabajando la gubernatura del ingeniero Miguel Ángel Barberena.

Desde luego estos trabajos no son memorias propiamente dichas, pero revelan detalles sobre el desempeño administrativo de los gobiernos y las tensiones políticas que vivieron, pero definitivamente nada que ver con éste, y que responde a un viejo planteamiento del ex gobernador: que los protagonistas ofrezcan su versión de las cosas. En palabras de Granados: “que quienes han participado en ella (en la política) relaten y analicen los hechos, los matices, las causas y las claves que permitan contar con una visión más completa de los cambios regionales y nacionales que de varios modos, anticiparon los resultados electorales del 2000”. Ahora, Granados ha cumplido con creces lo dicho hace casi 20 años, y nos presenta este libro. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).