En su mayoría, los automovilistas hacen caso omiso de la verificación vehicular. Es evidente el desinterés por cumplir con esta obligación porque no hay consecuencias; la ley en la materia establece multas e, incluso, sacar de circulación los vehículos que contaminen ostensiblemente; pese a ello, siguen observándose “cafeteras rodantes” en todo el estado.
Mientras en el 2019, sólo se verificaron 203,256 automotores; en el 2020, por su parte, sumaron 210,250; y, en enero del año en curso, 31,200. Todavía no se cuenta con datos oficiales al cierre del pasado mes de febrero, pero el padrón vehicular en el estado es de 675,837 unidades; de ellas, se infiere que alrededor del 30 por ciento contribuye a la contaminación del medio ambiente.
Los vehículos ordinarios deben verificarse una vez al año, en enero, si el último dígito de la placa es 1, en febrero si es 2 y así sucesivamente; en septiembre, 9 y en octubre 0, por dar algunos ejemplos más.
En cuanto a los vehículos de uso mercantil, utilitarios y oficiales, deben hacerlo semestralmente. El primer período es en enero si la terminación es 1 y 2; en julio, el segundo período, y así sucesivamente hasta llegar a la terminación 9 y 0, que corresponde a los meses de mayo y noviembre.
Para el transporte público de carga es cuatrimestral; la primera incluye todos los dígitos y debe realizarse en febrero y marzo; la segunda en junio y julio; y la tercera, en octubre y noviembre.
En cuanto a las multas por adeudo de uno a dos periodos, éstas son 4 UMA; desde el 2019, de 5 a 9 UMA; desde el 2018, de 40 a 14 UMA; desde el 2017, de 15 a 19 UMA y del 2016 y más antiguas, de 20 a 50 UMA; lo anterior, en el entendido de que cada Unidad de Medida de Actualización tiene un valor de 89.62 para el presente año; es decir, la multa más alta es de 5,395 pesos, pero no hay registro de que se haya aplicado ese monto.
Durante el 2021, el costo de la verificación vehicular es de 330 pesos para unidades de gasolina y gas, y de 450 pesos para motores diésel.
Los propietarios de vehículos que realicen el trámite durante los primeros quince días del mes que les corresponde tendrán un descuento del 10 por ciento.
El objetivo de este programa, que aplican conjuntamente la Procuraduría Estatal del Medio Ambiente (Proespa) y la Secretaría de Sustentabilidad, Medio Ambiente y Agua (SSMAA), es reducir al máximo las emisiones contaminantes de los vehículos en circulación, en el entendido de que un automóvil con carburador en mal estado mecánico emite más contaminantes que uno en buen estado.
Con esto, se busca que haya calidad del aire en el estado, además de salvaguardar la salud y bienestar de la población.