Rolando Herrera, Claudia Guerrero y Diana Gante
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El Gobierno federal anunció ayer la creación de una empresa pública para comercializar gas LP más barato y especialistas advirtieron sobre las distorsiones que podría provocar en el mercado.
En su conferencia de prensa matutina, el Presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció que no ha cumplido su promesa de campaña de mantener el precio del gas doméstico en cilindros por debajo de la inflación y que lanzará la nueva compañía como una empresa más de Petróleos Mexicanos (Pemex).
“Mientras se establece un mecanismo de precio máximo, también ya estamos preparando la creación de una empresa para distribuir gas a precio justo, Gas Bienestar, se va a llamar”, dijo.
Tras el anuncio, expertos cuestionaron que esa sea la forma de lograr un mercado competitivo y con mejores precios para los usuarios.
Daniel Salomón, asociado de la firma González Calvillo, explicó que si bien es positivo tener nuevos agentes en los mercados, lo cuestionable es que se trate de una empresa estatal que busque establecer precios por un tema social y no económico.
“Es positivo que un nuevo agente entre. Sí. Pero es cuestionable que sea con recursos públicos y tenga la determinación de un precio basado en un tema más social que económico, porque esto tendrá efectos de distorsión y a la larga puede ser contraproducente.
“Si a través de subsidios el Gobierno va a determinar el precio del gas LP de manera artificial, sacará a los competidores que lo hacen de manera natural y eso no va a beneficiar necesariamente la competencia en el sector”, advirtió.
Salomón recordó la importancia de revisar a fondo las condiciones de competencia del mercado existente y que se trabaje en resolverlas de la mejor manera con apoyo de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece).
En tanto, David Madero, experto en temas energéticos, expresó que es preocupante que Pemex entre al mercado minorista del gas LP, porque podría ocasionar una distorsión en el mercado.
“Esto puede generar mayor distorsión e inhibir la inversión privada en la medida en la que entra un gran jugador del sector público que a lo mejor va a recibir tratos preferenciales y puede no tener una necesidad de dar un rendimiento de capital, lo que se convierte en una situación muy complicada para los que ya están participando.
“Una empresa del Estado como una presión competitiva no es muy viable porque no va a poder atender a todo mundo, se va a tener que enfocar en algunos segmentos; además, debe ser neutral la forma en la que compite, que pague los mismos impuestos y que no tenga ventajas, es decir que Pemex no le pueda vender gas más barato a esta nueva empresa pública de lo que le vende a los privados, porque mucho gas del que venden los privados se lo compran a Pemex. Tener ese piso parejo es complicado”, advirtió.