Fernanda Carapia
Agencia Reforma

Vanessa le ganó la batalla a la muerte y al Covid-19.

Todos los pronósticos estaban en contra, llegó al Hospital 46 del IMSS grave y con un factor de cuidado extra: tenía 33 semanas de embarazo.

Debido a la gravedad y a que se detectó sufrimiento fetal, los médicos determinaron realizar una cesárea de urgencia.

El bebé nació prematuro y libre de coronavirus.

“Tenía un cuadro de neumonía severa la paciente tuvo que ser intubada para recibir asistencia ventilatoria y tuvo que ingresar a terapia intensiva por 16 días, 12 se mantuvo con respiración mecánica asistida”, comentó el jefe de Ginecología y Obstetricia, Carlos Ibarra.

Cuando despertó, para ella habían transcurrido horas, pero para los médicos y su familia fueron días de angustia.

“Se catalogó como un estado de extrema gravedad, pero pudimos arrancarle a la muerte a la señora Vanessa”.

Tras salir de terapia intensiva, la paciente pasó todavía 10 días internada, en tratamiento y rehabilitación, pues el virus SARS-CoV-2 había mermado su condición física y respiratoria.

Vanessa estuvo 25 días internada, durante ese tiempo no pudo conocer a su bebé, fue hasta que los médicos determinaron que había vencido al virus cuando, por fin, pudo tenerlo en sus brazos. Los dos ya están sanos.

“Fue muy difícil estar esperando salir bien de esta situación, estar preocupada por mi bebé”, recordó la mujer de 36 años.

El virus “entró” al organismo de Vanessa en las fiestas decembrinas, en el ascenso de la segunda ola. En Año Nuevo se puso mal y acudió al Hospital 21 del IMSS, en Tepatitlán, pero debido a su gravedad, fue trasladada a Guadalajara el 2 de enero.

Hoy, Jalisco está en una tercera ola de Covid-19, los contagios van en aumento y aunque hay ciertas medidas restrictivas en el Estado, se vienen las fiestas patrias y se está en periodo vacacional.

Tanto Vanessa como el médico hicieron un llamado a extremar las medidas, evitar lugares concurridos, mantener una sana distancia y, sobre todo, usar cubrebocas.