Alejandro León 
Agencia Reforma

CDMX.- Pensado como un proyecto metropolitano para sanear aguas negras y como parte del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), la construcción de colectores marginales quedó abandonada, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) no edificó plantas de tratamiento y se detectó un posible daño al erario por 19.4 millones de pesos.

Según la auditoría 232-DS, aplicada este año por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a la Conagua, se identificó que la dependencia tenía suficiencia presupuestaria para ejecutar las obras del 4 de enero de 2017 al 26 de agosto de 2018, previo al anuncio de la cancelación del aeropuerto.

El proyecto contemplaba 46.9 kilómetros de tubería para colectores marginales de los 9 ríos naturales del oriente, los cuales están contaminados y drenan esa zona del Valle de México.

Pero se construyeron y abandonaron 14.9 kilómetros de tubería para los colectores, además de que el plan también contemplaba la edificación de 32 plantas para llevar el agua tratada a la zona agrícola de Texcoco, pero ninguna fue construida.

La ASF concluyó que se pagaron por obras no ejecutadas, por lo que no se cumplió el objetivo del proyecto de encauzar el drenaje sanitario de los asentamientos urbanos a las plantas de tratamiento, y determinó que no se aplicaron penas convencionales al contratista por incumplimiento.

Para Bernardino Cruz Carmona, agrónomo especialista en irrigación y profesor del Departamento de Irrigación de la Universidad Autónoma Chapingo, los colectores marginales y las plantas tratadoras fueron pensadas más bien para despojar a los campesinos de pozos de agua que construyeron y así garantizar el abasto del líquido para el nuevo aeropuerto.

Con más de 20 pozos de absorción de los campesinos, dijo, se extraen 25 millones de metros cúbicos de agua, y el proyecto del NAIM necesitaba 30 millones de metros cúbicos del líquido.

“Esas plantas tratadoras iban a, supuestamente, entregar el agua tratada a los campesinos, pero todos los campesinos en esta región, todos, hasta 2010 y 2014, la mayor parte tenían pozo de agua de riego del subsuelo, agua que se bombea del subsuelo.

“La idea de este proyecto era perversidad, que una vez que hubiera el agua tratada, obligar a los campesinos a usarla, para que el Gobierno se quedara con la dotación de los pozos de agua limpia que venía del subsuelo para el aeropuerto”, señaló Cruz a REFORMA.