Francisco Ortiz
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-El Embajador Miguel Ruiz Cabañas, miembro del Servicio Exterior Mexicano desde 1979, considera que el Presidente Andrés Manuel López Obrador intenta poner su acento al llevar temas como la corrupción y el tráfico de armas al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Asociado del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), Ruiz Cabañas reconoce, no obstante, que dependerá de las gestiones de la representación mexicana que esos temas trasciendan más allá de su análisis en la ONU.

–¿Qué relevancia tiene presidir el Consejo de Seguridad?
Es uno de los órganos principales de la ONU, tiene la responsabilidad de mantener la paz y seguridad internacional, es un órgano extraordinariamente importante con una membresía restringida: solamente 15 países, de los cuales cinco son miembros permanentes y 10 son no permanentes, como México, que ingresó este año.
Es muy sano que México haya regresado al Consejo de Seguridad, porque es un órgano que no se debe hacer a un lado, como se hizo en otras épocas; volvimos en 2002 y 2003 (Vicente Fox), volvimos en 2009 y 2010 (Felipe Calderón), y ahora en 2021 y 2022.
La presidencia del Consejo se ejerce en forma rotatoria y toca al presidente proponer la agenda de trabajo, más otros temas específicos que a juicio del país que ejerce la presidencia tenga interés para la comunidad internacional.
Los tres temas propuestos por México van a ser una contribución interesante: la coordinación entre los órganos principales de Naciones Unidas para desarrollar y fortalecer el concepto de paz sostenible; el tráfico ilícito de armas, pues a México entran entre 200 mil y 300 mil armas anualmente de forma ilegal, y es un tema que nos llega, y el tercer tema es la pobreza extrema y corrupción como causas de conflictos.

–¿Qué tan frecuente es que se hable de corrupción en el Consejo de Seguridad?
Cada presidente del Consejo de Seguridad propone temas para ser discutidos y que la membresía se ocupe de esos temas; ahora que la corrupción es uno de los temas favoritos del Gobierno actual han decidido llevar ese tema, pero hay precedentes de esto que el propio México ha promovido en otros foros, no son una novedad total o absoluta.
Al final, si hay margen de acuerdo, se aprobará una resolución del Consejo de Seguridad, o en otro caso se podría esperar una declaración del presidente del consejo.

–¿Qué expectativas reales podemos hacernos de la presencia de México en ese organismo?
Sobre el tema de corrupción la idea es llamar la atención de la comunidad internacional, no esperaría un nuevo acuerdo, ni un nuevo tratado, ni siquiera una resolución, porque se va a hablar de manera general y existe una convención contra la corrupción de la OEA y de la OCDE, es decir, hay un marco jurídico existente.
Se trata de un acento político, es una intención de subrayar políticamente la importancia que se le da al tema, y que sea no sólo México, sino el propio Presidente Andrés Manuel López Obrador quien lo lleve, va a darle mayor resonancia de la que tendría si nada más fuera el Embajador. Lo que le da el tono es que es el Presidente y en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

–El Presidente que no tiene una presencia habitual en estos foros, ¿qué estará pensado que puede obtener de esta reunión?
Sin duda es una buena gestión del Embajador Juan Ramón de la Fuente, seguramente apoyada por el Canciller Marcelo Ebrard, y su presencia me parece algo positivo.
Creo que la política exterior es parte del proyecto de país, el artículo 89 de la Constitución dice que quien conduce la política exterior es el Presidente, no el Canciller.
Me parece que en otros momentos el Presidente ha delegado esta función en el Canciller y ahora ha decidido no hacerlo, qué bueno que vaya y que aproveche para conocer bien la ONU.

–¿Habrá algún resolutivo especial sobre corrupción?
Lo que veo es una intención política de subrayar la importancia que México esté presente estos dos años en el Consejo de Seguridad, que se use el foro legítimamente para lo que sirve, para dar la posición de México sobre temas que afectan la paz y la seguridad.
Naciones Unidas tiene tres pilares: paz y seguridad, desarrollo sostenible y protección de derechos humanos; me parece positivo que el Presidente se interese en dar la posición de México en paz y seguridad, ojalá que con esto vea la importancia de apersonarse en estos foros.
Es apenas su segundo viaje, ha estado poco presente, claro, se atravesó la pandemia, pero a veces el contacto con jefes de Estado y de gobierno y con altos funcionarios de Naciones Unidas ayuda a sensibilizarse de cómo está el mundo.

–¿Entonces no se debería generar una gran expectativa, sobre acuerdos inmediatos?
Sobre tráfico ilícito de armas creo que puede haber una resolución donde se avance en la importancia en que toda la comunidad internacional combata este fenómeno que a nosotros y a muchos países afecta en América Latina, Asia, África e incluso en Europa; hay que apretar tuercas y es una demanda legítima de muchos países, y qué bueno que México la encabeza. Como me parce muy bien la demanda ante las cortes en Estados Unidos; es llamar la atención sobre un tema muy serio que afecta la vida de millones de personas en el mundo.
Según un estudio de Naciones Unidas sobre homicidios en el mundo, mueren más personas al año por acción de armas pequeñas y ligeras, pistolas, rifles, que en los conflictos civiles, que en las guerras civiles, eso da la dimensión del problema.
En el caso de México es gente joven. Tenemos que hacer conciencia de esto y promover que otros tomen conciencia.

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