Sineli Santos / Agencia Reforma

CDMX.- Dentro y fuera de los emparrillados, jugador@s y árbitros han cambiado, temporalmente, el uniforme deportivo por el de médico para hacerle frente al partido más importante de su vida.

Las más de 12 horas diarias que pasan en los hospitales estos héroes sin capa implementan las estrategias que aprendieron en el terreno de juego como son el trabajo en equipo, la disciplina, la responsabilidad, la constancia y la esperanza de ganar la batalla contra el COVID-19.

Carlos Moreno / jugador IPN y residente

‘Nunca dimensioné algo así’

Con apoyador de las Águilas Blancas del IPN, la labor principal de Carlos Moreno Luna era resolver problemas en el campo de juego para ganar un partido.

En el Hospital Juárez su función se ha modificado. Carlos, quien estudió en la Escuela Superior de Medicina y actualmente es residente, atiende a pacientes que padecen COVID-19.

“La formación de futbol se aplica en cualquier trabajo o disciplina. La clave del éxito es la disciplina y es lo que te ayuda en esto, en el estudio, en el cuidado”, asegura el jugador de Mexicas, equipo de la Liga de Futbol Americano Profesional de México (LFA).

“Nunca te imaginas la dimensión de lo que puedes llegar a realizar. Sí, llegas a idealizar en algún punto cuando estás estudiando o vas empezando que quieres ayudar a los demás, pero no dimensionas lo que puedes llegar a hacer como en este tipo de situaciones. A veces te pones a reflexionar y es grato saber que estás haciendo un cambio pequeño o grande”.

Su papel de aprendiz, tanto en lo deportivo como en el área médica, ha hecho que Carlos valore a su familia, a la que casi no ve por la cantidad de pacientes que atiende y por las guardas médicas que tiene que realizar en el hospital.

“Lo más difícil es lidiar con la frustración que ves en compañeros o contigo mismo. Por más trabajo que hagas o medidas que tomes esto va a la alza. Lo más difícil es seguir intentándolo a pesar de los resultados que son pocos.

“Ha sido difícil porque no quieres ser el responsable de contagiar a algún familiar ni algún extraño por culpa tuya, así que siempre tomamos las medidas necesarias sobre todo por la forma en cómo se contagia esta enfermedad”, relata.

ASÍ LO DIJO

“Es una sensación muy placentera el poder ayudar a los demás, y a pesar de que es un trabajo, es algo muy especial”.

Carlos Moreno, estudiante de medicina en el IPN.