Jonathan Compton 
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.- Nada detiene a los vacacionistas que este Viernes Santo aprovecharon para huir de la Ciudad: decenas y decenas de vehículos escapaban por la Carretera a Nogales.

Desde las 9:00 horas, el Gobierno del Estado y la Policía Federal instalaron un filtro sanitario en el retén en la vía de salida.

Las filas de coches y unidades de carga pesada se formaron casi hasta el Technology Park; casi una hora y media de espera para llegar al punto de revisión, un tramo de unos tres kilómetros.

Ni el tráfico, el sol a plomo o la emergencia sanitaria por el Covid-19 impidieron la huida.

“Vamos con unos familiares. Ya sabemos que está todo cerrado, las playas y los restaurantes y que nos tenemos que cuidar”, expresó Omar Rosales, quien se dirigía con su esposa, hijo y su madre, a Puerto Vallarta.

Entre las 11:00 y las 13:00 horas, se observaron coches con más de dos o tres ocupantes en la principal salida hacia el destino turístico.

Los que aprovecharon el atorón vial fueron los vendedores ambulantes, que ofrecían golosinas, bebidas, artesanías, cargadores para celular y hasta cubrebocas.

Eduardo Ramírez, director de Planeación de la Secretaría de Agricultura del Estado, reconoció que mucha gente aún no ha tomado conciencia ante la pandemia del nuevo coronavirus.

“Se entrega el mensaje a la población de que no es momento para vacacionar y se quede en sus hogares, pero hemos tenido una afluencia permanente de vehículos (…) llegan largas las filas de vehículos, más allá de La Venta del Astillero”, expuso el funcionario.

El dispositivo aleatorio alcanza a revisar alrededor de mil 200 vehículos al día, tomando la temperatura y proporcionando gel antibacterial.

Hasta ahora no han detectado ningún caso sospechoso.

Piden cooperación

Sin trabajo se quedaron choferes de servicios turísticos.

Los conductores hicieron un “boteo” entre el congestionamiento vehicular para tratar de hacer frente a la crisis económica.

“Estamos pidiendo apoyo para el sustento de nuestras familias, no tenemos nada y ahorita no hay viajes ni tours y no sabemos hasta cuándo vamos a seguir así”, manifestó Horacio Ramírez mientras exponía una cartulina anaranjada para pedir un apoyo voluntario.

Los comercios en la delegación de La Venta del Astillero también bajaron sus cortinas, apenas uno que otro local de comida o abarrotes permanecen abiertos.

“No se vende nada, la gente no está viniendo y yo tengo que vender más barato para que salga algo, pero ya nadie se para a comprar”, dijo Antonio Barajas, dueño de una rosticería al pie de la carretera.