Jorge Ricardo
Agencia Reforma

PARAÍSO, Tabasco.- Calor de 40 grados. Multitud, 5 mil, 6 mil obreros con sus overoles anaranjados, trabajadores de Pemex de camisas blancas, atentísimos al Presidente, más los que ya estaban cabeceando por estar esperando cinco horas y que al calor de las risas se despiertan. En su discurso del Día del Trabajo, en la refinería de Dos Bocas, López Obrador hace que parezca broma, pero va en serio: ¡play ball!, dice.
«Va a haber relevo generacional. Tenemos, ya saben ustedes, los que juegan béisbol, tenemos como cinco pícheres abridores, mujeres y hombres, y como 10 cerradores, mujeres y hombres, y todos tiran más de 100 millas, pura recta, como se decía que tiraba. ¿Cómo se llama el panameño? Marino Rivera, recta cortada, la recta cortada».
Mánager, dueño del equipo, ampáyer, coqueteando a veces con ser su propio relevista, acelera el juego, el tiempo, la sucesión presidencial: «Fíjense qué tremendo pícher; caballo, como se dice en el béisbol. Y además tenemos hombres y mujeres también que tiran moña, que no sólo es la recta, sino curva, y screwball y otras pichadas que no son fáciles de batear. Lo que sí les puedo decir es que vamos a seguir ganando, sí vamos a seguir ganando los juegos por paliza», agrega sin rastro de sudor en la guayabera.
Gritos de reelígete, quédate tú, entre el público. Sonrisas en el presidium donde está su paisano, Adan Augusto López, Secretario de Gobernación, bateador emergente, a quien hace cuatro días le gritaron Presidente, Presidente, en Palacio Nacional. En el festejo, realizado en la obra de 9 mil 500 millones de dólares, los funcionarios quieren robar base. Cuatro torres de concreto junto al presidium con letras metálicas de Independencia, Reforma, Revolución y «4ta Transformación», también insisten en acelerar el tiempo, apuran a encajar al régimen en la historia.
Rocío Nahle, titular de Energía y a cargo de la refinería de 600 hectáreas, pide a los obreros «un aplauso para ustedes mismos» y luego los presiona. «Todos, todos han apoyado y trabajado con una actitud positiva ante este monumental reto, que debemos de terminar la construcción todos juntos el 2 de julio. Porque ¿lo vamos a hacer?».
Ya así, cómo ante dos strikes y tres bolas, el equipo de anaranjado dice ¡sí! ¡sí!. Todavía medio dormido. Pero se despabila cuando llega al picheo López Obrador: «Ya pronto se va a inaugurar esta obra, se acaba de comprometer, y es una mujer que tiene palabra, Rocío. ¿Verdad que sí tiene palabra? ¿Sí cumple?». Y lo mismo responden, desde adelante hasta allá atrás, más de 100 filas más atrás, dando el punto por superado. O cómo si estuviera superado, porque todavía momentos antes no se hallaba a nadie que creyera que la obra estuviera por inaugurarse el 2 de julio, en el auto festejo del Presidente por su triunfo hace cuatro años, ni siquiera que se inaugurara la fase de «pruebas», como lo ha llamado Nahle..
«No sabría decirle, porque todavía faltan algunos detalles de tubería aérea. Yo le calculó en un año más o menos, posiblemente ocho, nueve meses», señalaba Jaime de la Cruz Hernández, ayudante de tubero, de 50 años, de Centla.
Por la mañana, los obreros se habían comido una torta de jamón y tomado la coca cola que les regalaron junto con una banderita de México para aguantar la espera. Sentados hasta el frente de una fila anaranjada y brillante por el sol que le caía a plomo, Sergio Cuauhtémoc Chávez Navarro operario oficial de primera en enterrados físicos, de Jalisco, empujó con el talón la caja debajo de la silla. Se limpiaba el sudor de la frente. «Pruebas, sí, es afirmativo, de todos modos ahorita tenemos algunas pruebas, se están haciendo pruebas hidrostáticas, de aislamiento, de optometría. O sea, sí, sí hay pruebas. Ahorita sí hay pruebas y vienen las fuertes, tú acabas de decir para junio o julio, si si de seguro viene la de desfogue, la de limpieza de tuberías, las de térmicas, etcétera, de eso sí estoy seguro».
– Y que ya para diciembre quieren gasolina.
– No al 100, no al 100, de qué se produzca así, lo de que sea pleno o sea al 100 por ciento no, no creo…
Tampoco un ingeniero civil de Pemex, sentado hasta adelante, camisa blanca, pantalón azul, que traía una banderita con la frase AMLOVE pudo asegurarlo. «Realmente es un poco incierto, porque los equipos y todo el sistema, todos los procesos químicos que se van a manejar pues hay muchas variables ¿no? Como puede que sí salga como lo tienen planeado, como puede haber contratiempos, alguna falla de algún equipo y en lo que viene el repuesto un cambio o viene el experto que es el dueño que fabricó ese equipo».
Miles de obreros habían llegado a saludar al Presidente, a agradecerle el trabajo que les permitió comenzar a construir una casa, lograr un ahorro. Incluso a dar la queja: Todo ha subido en Paraíso y hasta una Maruchan la dan en 25 pesos,
«Que le diga a los de Paraíso que no sean abusivos, que venimos a trabajar, tampoco ganamos la millonada como para que nos estén rentando tan caro», dijo Raquel Jiménez, una pintora Samblastera de Tampico, que se tuvo que ir a rentar hasta Cunduacán, a una hora. Que allá paga mil pesos lo que en Paraíso costaría 7 mil. «Que claro, hasta los de Paraíso dicen: si no aprovechamos ahorita, ¿cuándo?, pero que no se pasen. O sea Paraíso Dubai, le dicen»

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