Para aquellos casos en que el padre o la madre que tengan la custodia de los hijos, y teman por la salud de éstos al tener que salir de casa o moverse de un lado a otro para la convivencia con quien no tiene el resguardo de sus vástagos, ayer la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió una jurisprudencia para dar por hecho la convivencia, cuando ésta sea a través de medios electrónicos.

Esto porque a raíz de la pandemia por la COVID-19, se presentaron ciertas restricciones para la convivencia entre padres e hijos y garantizar así el cumplimiento al derecho que tienen los menores de edad, de ahí que, en la mayoría de los casos, se dejó al consentimiento entre papá y mamá sobre los tiempos y lugares, pero hubo quienes decidieron suspenderlas para prevenir contagios, privilegiando la salud de los hijos.

Así pues, la determinación judicial ordena un régimen de convivencia presencial y libre entre un menor de edad y el progenitor que no tiene la custodia, para que ésta se desarrolle a la distancia y a través de medios electrónicos.

Esto se determinó, a efecto de modular la convivencia presencial para que se realice por medios electrónicos y se cumplan así, las exigencias que por ley prevé, para proteger la salud física y con ello, la vida de los menores de edad, al evitar exponerlos a un riesgo de contagio al tener que salir de su ambiente habitual y se favorece el seguimiento de las medidas preventivas de distanciamiento físico y resguardo en el domicilio, que aconsejan todavía los organismos de salud.

Lo que se destaca con esta jurisprudencia, es la protección del derecho del menor de edad, a gozar del mayor nivel posible de salud y procura compatibilizarlo con su derecho a la convivencia, cuando no se está en condiciones de determinar una mejor forma de proteger ambos derechos.

Así pues, la Primera Sala de la SCJN, enfatizó que tanto el derecho a la protección de la salud y la vida, como el derecho a la convivencia con la madre o padre no custodio, a efecto de mantener y estrechar el lazo familiar entre ellos, son derechos fundamentales para el bienestar de los menores de edad, que deben ser protegidos y garantizados.