Alejandro León
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El exceso de cables inservibles que cuelgan de postes en la CDMX es aprovechado por Juana Suárez, vecina de la Alcaldía Benito Juárez, para tender toallas y cubrebocas.
En el pueblo de Xoco, donde vive, hay varios casos donde la abundancia de cables golpean con las ventanas de las casas de los vecinos.
Algunos colonos deciden abrirlas para sujetarlas con los cordones, otros, como Juana, le sacan un provecho diferente.
«Como no tienen servicio los cables, yo, por ejemplo, ahí tengo ganchitos, lavo mis cubrebocas y ahí los cuelgo. Entonces, se secan rapidísimo.
«Uno abre la ventana y lo primero que encuentra son los cables, simplemente sacas tu toalla, la pones hacia la ventana y obviamente que te atraviesa el cablerío», expresó Juana.
En el callejón Xocotitla, las marañas están vencidas y llega al nivel de las puertas de los hogares.
Un poste de metal del callejón ya está inclinado por el peso, situación que preocupa a los habitantes.
Ante la falta de respuesta de las autoridades para solucionar el problema, los vecinos tuvieron que poner una base de cemento en uno de los postes de madera del callejón, además de que en la parte alta le colocaron una olla para protegerlo de la lluvia.
Juan Manuel Núñez, investigador del Centro Transdisciplinario Universitario para la Sustentabilidad de la Universidad Iberoamericana, explicó que las marañas en los postes obedece principalmente a cables que ya no son usados y que las empresas no retiran.

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