El Sistema Educativo de Aguascalientes necesita, con urgencia, líderes en las escuelas; es decir, directores con liderazgo, que sean capaces de afrontar y abatir dos grandes problemas: la reprobación y el abandono escolar. Siendo objetivos y honestos, se tiene que reconocer que el nivel de aprendizaje es muy bajo, toda vez que las evaluaciones recientes de la Secretaría de Educación Pública muestran que hay una reprobación generalizada de los estudiantes de educación básica, y el abandono escolar de este nivel es alarmante. Tan solo en el ciclo escolar pasado desertaron más de 25 mil alumnos de primaria y secundaria (y en los niveles de educación media y superior también es preocupante la deserción).
En educación básica, todas las escuelas tienen director, quien asiste regularmente a sus labores; sin embargo, algo pasa o algo deja de hacerse bien, por lo que no ha sido posible mejorar la educación y tampoco se ha podido abatir el abandono escolar. Y con esto no se quiere decir que el director sea el único responsable tanto de los problemas expuestos como de superarlos; no, pues se entiende que, por ejemplo, en una secundaria hay toda una plantilla de personal docente, de apoyo educativo, de manualidades, administrativo y de intendencia. Lo que se quiere decir es que si el director ejerce sus funciones con liderazgo y logra que todo el personal trabaje eficazmente en propósitos comunes, entonces las cosas pueden cambiar y los problemas educativos se pueden superar. Para ello, el líder (en este caso el director) debe reunir un conjunto de habilidades directivas mediante las cuales influye en la forma de ser y actuar de una persona o de un grupo de trabajo, haciendo que este grupo (personal de la escuela) trabaje hacia el logro de metas y objetivos de la escuela: elevar la calidad de la educación y abatir la deserción escolar.
¿Qué cualidades debe tener un director líder? Entre otras, capacidad para conocer el contexto escolar y el del entorno donde está ubicado el plantel, organizar el trabajo educativo con la participación de todo el personal escolar, potenciar el talento de todos los participantes, saber establecer objetivos y metas con los demás, delegar tareas, infundir confianza, gestionar el progreso del proyecto educativo, hacer seguimiento del proyecto y evaluaciones periódicas, aprender de los errores, solucionar problemas, trabajar con entusiasmo y espíritu de superación, con disciplina y responsabilidad, y liderar con el ejemplo. Habría más cualidades, pero estas serían suficientes para hacer un gran trabajo educativo.
Del ABC del liderazgo de John C. Maxwell, página 13, se menciona textualmente el siguiente párrafo: “La capacidad de liderazgo es el tope que determina el nivel de efectividad de una persona. Cuanto menor sea la capacidad de una persona para dirigir, más bajo será el límite de su potencial. Cuanto más alto el liderazgo, mayor es la efectividad. La capacidad de liderazgo, para bien o para mal, siempre determinará nuestra efectividad en la vida y el impacto potencial de nuestra organización”.
Desde años atrás, hay directores con experiencia; y en los últimos años han llegado a ser directores los mejor evaluados en los exámenes de selección. Tanto los de experiencia como los mejor evaluados hoy tienen la oportunidad de demostrar que con liderazgo pueden dirigir a su personal hacia el logro de las metas y los propósitos de elevar la calidad educativa y de abatir el abandono escolar. En manos de los directores con liderazgo está el destino de miles de niños y adolescentes; por lo tanto, es bueno que piensen con responsabilidad que si ejercen sus funciones con las cualidades de un líder de altas miras tendrán la satisfacción de haber contribuido en la formación de ciudadanos capaces de construir una mejor familia y una mejor sociedad.