Oscar Alejandro Hernández Uscanga
Agencia Reforma

Cd. de México, México.-Incertidumbre, silencio gubernamental y la muerte de tres pacientes, el último de ellos ayer, incrementó la impotencia y rabia de personas cuyos familiares fueron presuntamente contaminados con un medicamento en el Hospital de Pemex en Villahermosa, Tabasco.

Las decenas de infectados con la bacteria Klebsiella ssp, la cual desarrolla infecciones en sangre y tejidos, provocó que allegados deambulen en la clínica para exigir información que llega a cuenta gotas por parte de enfermeros y médicos.

Tal es el caso de Mary Vázquez Capetillo, quien cuenta que la salud de su padre Manuel Vázquez López, de 69 años de edad, empeoró desde que se realizó una hemodiálisis con el fármaco, el pasado 27 de febrero.

La mujer describió a REFORMA un ambiente de carencias en medicinas, desatención de especialistas en salud y cansancio por parte de familiares que no obtienen respuestas claras y precisas sobre los cuadros de salud de sus enfermos.

“Desde ese día para acá, ha sido un suplicio literal, porque la información corre muy a cuenta gotas. El director da la cara a ratitos, su manera de hablar ni siquiera se entiende”, explicó vía telefónica.

“La verdad me quedo con mucha impotencia, me quedo corta con poder expresar la rabia e impotencia, ganas de agarrar a alguien y decir: explícame por qué está pasando.

“No te dan facilidad de accesar a pedir información, te contestan de mala gana, como si fueras a pedir un favor o estuvieras aquí porque eres una persona conflictiva, son así los vigilantes, trabajo social, doctores, enfermeras”.

De acuerdo con la afectada, las autoridades de la empresa productiva no surten de jabón, shampoo, papel sanitario, sillas, muebles, ventiladores o aires acondicionado a todos los derechohabientes de esta región.

Dijo sentir miedo a que, después de que se controle la propagación de este virus, su familiar quede dañado por los antibióticos que le recetan a diario para bajar la infección.

“Lo van a tener en un tratamiento de 14 días con antibiótico, es sumamente peligroso, tú sabes su salud cómo se va a deteriorar, su riñón lo van a acabar, ellos no se ponen a ver a la larga, quieren acabar con el problema ahorita”, concluyó.

Y en vez de tener apertura, se sienten intimidados por personal armado de Pemex que no se encuentra vigilando las instalaciones en las calles, sino dentro del hospital que se ha convertido en un búnker.

Hasta ayer, Pemex confirmó sólo dos de por lo menos 10 muertes que familiares han afirmado a la prensa local.