Claudia Salazar
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Ex presidentes electorales advirtieron que la reforma del Ejecutivo federal implica regresar a un sistema que imperaba en 1988, con la que se pierde la autonomía del órgano, se busca mantener el control autoritario en la competencia entre partidos y afecta al sistema democrático del País.
En el foro «En defensa del INE», organizado por el Frente Cívico Nacional, José Woldenberg, Luis Carlos Ugalde y Leonardo Valdés alertaron sobre un golpe que desde el Gobierno se le quiere dar a las instituciones electorales, no sólo con la reforma electoral, sino también con un posible castigo presupuestal y la eventual falta de acuerdos para elegir a nuevos consejeros en abril del 2023.
Ante los riesgos que enfrenta el Instituto Nacional Electoral (INE), Luis Carlos Ugalde lanzó un llamado a la ciudadanía a salir a las calles, porque no basta con la participación en foros y en redes sociales.
«La batalla simbólica en las calles es importante, hubo mofa con la marcha para defender al INE, que no somos capaces de marchar en domingo. Las calles son un elemento simbólico para defender al INE», sostuvo Ugalde, quien presidió el IFE de 2003 a 2007.
«La diplomacia tuitera y el cabildeo a través de Facebook, son muy bonitos, ayudan, pero son insuficientes, de tal forma invitaría a que tratemos de propiciar, en los próximos meses, manifestaciones pacíficas, virtuosas, para dar este punto de vista de muchos mexicanos».
Por su parte Woldenberg, presidente del IFE de 1996 a 2003, dijo que resulta alarmante de la propuesta del Ejecutivo su intención, políticamente escondida, de mermar la autonomía de las instituciones electorales, para alinearlas a la voluntad oficial.
«Desde el Gobierno se añora tener representantes con poder de decisión y es cuando intentan colocar voceros, en vez de consejeros. Con ello, le hacen daño a la institución y en mediano plazo también se lo harían a ellos, ya que desacreditarían el expediente que le otorga legitimidad a Gobiernos y Congresos, que son las elecciones», advirtió Woldenberg.
«La autonomía es necesaria. Quiero pensar que la sociedad mexicana quiere ser un hogar donde las diversas de corrientes políticas puedan convivir y competir de manera institucional, pacífica y ordenada. Ese fue y sigue siendo el reto mayor, lograr que la coexistencia de la diversidad en un órgano se despliegue con garantías para todos, y sólo es posible con un árbitro autónomo».
Al respecto, Valdés explicó que el modelo construido luego de 1988 fue debilitando el control autoritario del Gobierno sobre las elecciones y eso dio paso a un sistema de control democrático del proceso electoral.
«Para mí, no hay una sola propuesta en esta iniciativa que fortalezca el control democrático de los procesos electorales. Tampoco una que fortalezca la legitimidad del proceso electoral», indicó quien presidió el IFE de 2008 a 2013.
Expuso que una de las propuestas más graves del Ejecutivo es desparecer el Servicio Nacional Electoral y que órganos temporales lleven a cabo la organización de las elecciones.
«Esa propuesta nos lleva a 1988, así se organizaba la Comisión Federal Electoral, nombrando a 32 presidentes de órganos temporales y 300 distritales, que iban acompañados de representantes de partidos a buscar funcionarios de casilla», recordó.
«Curiosamente, muchos eran del mismo partido y se registraban las casillas zapato. El antídoto es el Servicio Profesional Electoral, por eso la iniciativa es una propuesta temeraria y gravísima».
Al respecto, Woldenberg indicó que el 30 por ciento del presupuesto del INE es la integración del padrón electoral, las listas nominales y la credencial para votar, por lo que cuestionó si se le puede llamar «gasto electoral», cuando el plástico se ha convertido en la cédula de identidad de los mexicanos.
Durante su participación, Ugalde puso énfasis en que la defensa del INE pasa por siete batallas que debe realizar la ciudadanía.
«Se debe dar una batalla por la legalidad, otra por la autocontención democrática, una más por el presupuesto del INE, otra por el nombramiento de consejeros, por la aceptación de los resultados en 2024 y una batalla pacífica en las calles», consideró.

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