Daniel Santiago
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-«Doctor, ¿puedo ver su cédula profesional, su certificación como cirujano plástico?».
Esta petición, que debería ser norma de todo paciente antes de someterse a una cirugía, pocas veces se realiza.
Omitir este importante paso implica riesgos que pueden desencadenar en tragedias, como la ocurrida el martes en un spa de Mitras Centro, donde una joven de 22 años falleció cuando personas sin entrenamiento le practicaban una liposucción asistida con presión de agua, conocida como acualipo.

CHARLATANES
El caso consternó a la comunidad médica y especialmente a la de cirujanos plásticos, a quienes preocupa que no es la primera vez que un caso así ocurre en la Ciudad, de personas sin capacitación médica que ofrecen procedimientos quirúrgicos y lugares como spás o servicios de masaje donde se practican
Los pacientes acuden a estos lugares movidos por recomendaciones o por anuncios en redes sociales, pero muchas veces quien los atiende no es ni siquiera un médico. Son charlatanes.
«Desafortunadamente ésta fue una cirugía realizada por un charlatán que terminó lastimosamente en la muerte de una jovencita», dijo el cirujano plástico Manuel Sanmiguel». «Esto repercute también en el gremio porque se empieza a manejar que se murió de liposucción, pero hay que decir quién la hizo, no era ni siquiera una persona entrenada», expresó.
«En Monterrey, en los 5 municipios más importantes, creo que por cada cirujano plástico hay unos 23 charlatanes o 20, fácil. Y a todos niveles, algunos inyectan, algunos andan haciendo disque acualiposucciones como esta persona».
Son lugares con un modus operandi que implica que, de llegar a ser clausurados, se amparan, o cierran, pero se mueven a otro punto de la Ciudad.
En el caso de Mitras Centro, el costo de la cirugía habría sido de 4 mil pesos.
«No hay lógica», dice Sanmiguel. «Ésos son los ganchos de los charlatanes, la gente se opera y pues obviamente que el ahorro está en la mala seguridad de la paciente y en la falta de capacitación de la persona».
Además que hay muchos que no son médicos, también, expresó el cirujano plástico Rodrigo Merino, hay médicos con carreras truncas que no lograron entrar a una especialidad y optan por alternativas de entrenamiento.
«Toman un cursito, porque además hay una oferta enorme de cursos exprés, de maestrías rápidas para aprender a hacer un procedimiento estético».

DEBE HABER CERTIFICACIÓN
Obtener en México una subespecialidad en cirugía plástica implica de siete a 10 años de entrenamiento, después de la larga carrera de medicina. Quien la ejerce debe tener una certificación del Comité Normativo Nacional de Consejos de Especialidades Médicas, Conacem. Esta certificación se renueva cada cinco años.
«El punto clave es seleccionar al cirujano plástico con certificación, precisamente ellos son los encargados de llevarte a lugares seguros», recomendó Arturo Ramírez, presidente de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva.
«Hoy por hoy, en el mundo se realizan millones de liposucciones al año con un altísimo grado de seguridad, pero aquí evidentemente las condiciones, el lugar donde se realizó el procedimiento, la persona que realizó el procedimiento no tiene la capacitación, es como si le quieres dar a que pilotee un avión a alguien que no tiene las credenciales».

LO QUE DEBEN TENER
Las clínicas deben tener visible el permiso de Cofepris que, en una extensa lista de requisitos, incluye áreas esterilizadas, curvaturas de paredes de los quirófanos, aires acondicionados que no se comuniquen con las demás áreas de la clínica, áreas grises y áreas blancas.
«Es una responsabilidad compartida», concluye Sanmiguel, «primero debe haber una mayor vigilancia por Secretaría de Salud. El problema es que la Secretaría de Salud en NL no tiene capacidad de personal, menos con pandemia, de poder vigilar todas las clínicas que hay.
«Segundo, algo que nosotros hemos dicho hasta el cansancio, que la gente pregunte al médico: ‘¿dónde está tu certificado?, ¿dónde estudió?’. De los pacientes que me consultan, ninguno me pide el título».
Mientras que el Estado tiene la responsabilidad de vigilar que médicos y clínicas cumplan con las normas y reglamentos sanitarios, el paciente también debe hacer su parte.
«Ningún doctor que tenga todo en regla se va a ofender, al contrario, es parte de una corresponsabilidad de los pacientes asegurarse de que la persona que está frente a ellos en el consultorio o en un quirófano tenga el entrenamiento que ostenta y que sea la persona que dice que es», expresó Merino.

RECOMENDACIONES
– Acude con médicos certificados. Verifica que aparezcan en los sitios de Conacem (conacem.org.mx) o de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (cirugiaplastica.mx/directorio)
– Verifica que la clínica en donde se vaya a realizar la cirugía tenga visible el permiso otorgado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Cofepris.
– Pide a tu médico sus credenciales: Título, cédula profesional, certificación otorgada por Conacem.