Constantino Gutiérrez Palacios, investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, comentó que para abonar a la cultura del cuidado de este vital líquido en Aguascalientes, este tipo de establecimientos ya no debería hacer uso del agua potable, sino de la tratada, y para ello tendría que establecerse una norma a nivel local que les obligue a utilizar aguas que hayan sido sometidas a un tratamiento secundario, como ya se hace en la Ciudad de México.

Para tal motivo, los propietarios deberían recibir alguna capacitación para que estén conscientes de que el uso del agua tratada no implica ningún riesgo para su salud, aunque es recomendable que los empleados se laven las manos después de que concluyan sus jornadas; añadió que a aquellos negocios que incumplan con esta disposición se les podría imponer una multa.

Constantino Gutiérrez detalló que Aguascalientes cuenta con algunas plantas de tratamiento que realizan el proceso a nivel secundario, donde el agua tratada es de una calidad que permite su uso para éstas y otras actividades, como procesos industriales y el riego de áreas verdes, pero desafortunadamente muchas veces esta agua se desperdicia porque no hay un uso para ella.

Indicó que con esta norma los propietarios de lavados de autos, por sus propios medios o contratando a terceros, deberían de comprar pipas que les llenen las cisternas de sus negocios con agua tratada; “es un líquido de calidad, pero a pesar de que está desinfectada no es potable, por lo que no se puede ingerir, sin embargo, sí es recomendable para este tipo de actividades”.

Finalmente, el investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNAM dijo que en la Ciudad de México hace aproximadamente 20 años se estableció como una obligación para todos los negocios de lavado de autos ya no usar agua potable, y esta disposición ha arrojado resultados positivos, pues los negocio de este giro ya saben que no deben usar de este vital líquido.