Ricardo Sánchez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La ciencia, destaca el Premio Nobel de Química Mario Molina, ya ha dicho qué es lo que se tiene que hacer para que no sigan aumentando las infecciones y los decesos a causa de la pandemia. “La política no”.

Y aquello en lo que la ciencia ha sido enfática sobre su probada eficacia es el cubrebocas, cuyo uso debería ser puesto como ejemplo por las propias autoridades y los gobernantes.

“Es importantísimo que las gentes que están de alto nivel en el Gobierno usen cubrebocas para demostrárselo a la gente”, manifestó el doctor en fisicoquímica este viernes al dictar la conferencia Cubrebocas, aerosoles y contagio viral, dentro del ciclo “Viernes viral” de El Colegio Nacional.

El científico especializado en el estudio de la química atmosférica destacó el caso de la CDMX, cuya Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, en repetidas ocasiones ha aparecido en público portando cubrebocas.

“Pero sabemos que los Presidentes en Estados Unidos y en México no, y eso es por falta de información científica. Porque la información ya está muy clara”, sostuvo Molina.

“Y creo que es importantísimo darle el mensaje a la sociedad que sí tenemos la solución, sí podemos controlar el crecimiento (de casos positivos). Pero todavía no podemos abrir la sociedad, a pesar de los impactos económicos, porque si seguimos haciendo lo que estamos haciendo nos vamos a tardar mucho más en resolver el problema”.

Durante la sesión coordinada por el biólogo Antonio Lazcano, Molina hizo referencia a dos estudios en los que ha participado y donde, a través del análisis estadístico de la positividad de casos en diferentes regiones, se comprobó la correlación entre la imposición del uso del cubrebocas por parte de las autoridades y el control de los contagios.

Esto les permitió concluir que las mascarillas y cubrebocas estaban protegiendo contra los aerosoles, partículas más pequeñas que las gotículas de saliva, pero lo suficientemente grandes para acarrear el virus por el aire. Una vía de transmisión que originalmente no era aceptada.

“Y ha costado un trabajo enorme convencer a los epidemiólogos (de ello); no con los que nosotros trabajamos de Harvard, que conocen muy bien las partículas pequeñas, sino los epidemiólogos especialistas en el coronavirus.

“Apenas en semanas o en días recientes están empezando a aceptar que, efectivamente, hay una transmisión muy importante de la infección por estos aerosoles. Y por eso necesitamos usar máscaras”, remarcó.

El Nobel mexicano calificó como sorprendente que aquellas partículas tan pequeñas, menores al grueso de un cabello humano, sean atrapadas por los cubrebocas, que al ser observados de forma amplificada muestran amplios canales por donde pudieran atravesar tales partículas.

“Pero sabemos aquí, por conocer la fisicoquímica de estás partículas, que en un cubrebocas no se van en línea recta, sino que son atraídas por los filamentos”, explicó.

“Entonces, aunque no son perfectos, muchos cubrebocas relativamente sencillos, los que tienen por lo menos dos capas, sí filtran desde un 70, 80 o hasta 90 por ciento de estas partículas. De ahí el impacto enorme en las estadísticas”.

Cuestionado sobre por qué autoridades sanitarias o incluso la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) descartaron en un inicio la transmisión por aerosoles y la efectividad de los cubrebocas, Molina señaló que la comunidad científica detrás de tales instancias “estaba mal informada”.

“Una buena parte de la comunidad, por ignorancia, ellos pensaban que ellos eran los únicos capaces de hacer Investigación en este tema. Ellos estaban dedicados a hacer investigación en el coronavirus, entonces, que llegaran expertos de otras especialidades a decirles otras cosas que podían pasar, eso no les gustó.

“Entonces tuvimos críticas muy duras, es increíble algunas de las críticas que tuvimos de expertos de los coronavirus, pero con una ignorancia monumental. Los pobres no entendían qué es lo que es una línea recta; no tenían ni la más remota idea de lo que estábamos nosotros tratando de publicar en este artículo (el primero, publicado en junio) , y decían unas estupideces enormes. No todos, pero sí muchos”, comentó el Nobel.

Finalmente, sin obviar la relevancia de medidas como el distanciamiento social, Molina consideró como urgente que el Gobierno de México, siguiendo el ejemplo de naciones con mejores resultados respecto al control de la pandemia, haga obligatorio el uso del cubrebocas.

“Lo que tendrían que hacer ya, lo más pronto posible, es obligar el uso del cubrebocas; que sea una medida obligatoria del Gobierno para la sociedad. Porque solamente de esa manera sabemos que se puede aplanar la curva, y estamos copiando a países donde eso ha funcionado.

“Pero si nada más lo que hace el Gobierno es decir: ‘Usen cubrebocas si se les antoja; a ver cuándo se les ocurre usarlo’, no. El Gobierno tiene que obligar, tiene que ser el uso obligatorio, como lo vimos en las estadísticas que yo les demostré. No puede ser una cosa optativa. Lo mismo el guardar la distancia”, concluyó.