Azucena Vásquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-En noviembre pasado, la inflación anual llegó a 7.37 por ciento en el País, la más alta desde el 2001, por lo que se requiere una actuación firme del Banco de México (Banxico) para hacerle frente, dijo el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).
En tanto, la inflación subyacente registró un incremento anual de 5.67 por ciento en el mismo mes, nivel que difícilmente se puede ver como resultado de factores sólo transitorios, y conllevan el riesgo de desanclar las expectativas y permitir que se genere una inercia propia en la inflación, en perjuicio de toda la sociedad, especialmente de los que menos tienen, señaló Ángel García-Lascurain, presidente nacional saliente del IMEF.
«(Por eso), lo que está en juego ahorita que estamos viendo a la inflación en los niveles más altos que habíamos visto en décadas y que está afectando más a los que menos tienen, es que si no se tienen esas medidas decisivas, firmes por parte del banco central, la inflación se va quedar más alta por menos tiempo.
«Si no tomamos esas medidas por parte del banco central, lo que está en juego no es la inflación y el crecimiento del año que viene, sino de los próximos 10», declaró Mario Correa, vicepresidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del Instituto, en conferencia de prensa.
En tanto, el Bank of America Merrill Lynch (BofA) espera que el Banco de México (Banxico) incremente la tasa de interés de referencia, que actualmente se encuentra en niveles de 5.0 por ciento, hasta llegar a 6.5 por ciento para el segundo trimestre del 2022.
BofA explicó en un reporte que el banco central mexicano está subiendo la tasa para evitar que la alta inflación contamine las expectativas de inflación y consideró que continuará subiendo hasta el primer semestre de 2022.

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