Víctor Hugo Granados Zapata

Cada día tenemos mayor certeza de que tanto la pandemia como la crisis económica van a traer nuevos retos para la educación en México. Estos retos podrían concentrarse en diferentes sectores, pero en este caso nos vamos a enfocar en la ampliación de la brecha educativa y la deserción escolar. Ambas problemáticas han sido abordadas por el gobierno federal desde una perspectiva a corto plazo, tratando de mitigar estos daños a través del programa de “Rechazo 0”, pero éste solo se enfoca en estudiantes de educación superior. En el caso de Aguascalientes, el Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) y el Ayuntamiento se han dado a la tarea de repartir “tablets” y recursos tecnológicos que apoyan a los estudiantes que no cuentan con medios digitales para estar en sus clases (ya sean virtuales o por televisión).

Ambas medidas son necesarias y benéficas, pero a un corto plazo. Una vez que termine la pandemia y podamos regresar a estudiar a las aulas de manera presencial ¿qué pasará con la educación en línea? ¿regresarán los más de 2 millones de estudiantes que dejaron la escuela desde el comienzo de la pandemia? ¿qué será de la brecha educativa que se ha generado y se ampliará por la siguiente crisis económica que se viene en camino? Estas cuestiones nos llevan (con urgencia) a pensar en nuevas rutas y alternativas que deberían implementar tanto la federación, como el estado y los municipios ¿qué podemos hacer?

Antes de iniciar el desarrollo de una posible propuesta, es necesario recordar que la educación pública y la política educativa no es una labor exclusiva del gobierno federal. La educación es una materia concurrente del Estado Mexicano, desde que se dio el proceso de descentralización de la educación en 1992 (ya casi 30 años), pero los estados y municipios aún dependen en gran medida de la participación del gobierno federal para sostener la educación pública (basta con analizar cuánto aporta la federación, ya sea a través del FONE para el pago de nómina de las y los docentes, hasta con el INIFED para la mejora continua de la infraestructura escolar, éste último recientemente eliminado). Por lo tanto, buscaremos dar un enfoque de acción sumamente local y de estrategias que puedan llevar a cabo tanto el municipio con el apoyo de las escuelas y el IEA.

El primer gran paso es continuar e impulsar los procesos de mejora de infraestructura escolar. Este paso entendido no solamente como el mantenimiento físico de las escuelas, sino también fomentar el uso continuo de las tecnologías para el aprendizaje y los materiales didácticos (tanto para docentes como para las y los estudiantes). Para ello, es necesario un plan de inversión pública por parte del estado y/o municipios para que todas las escuelas públicas cuenten con materiales didácticos y de calidad suficientes para desarrollar nuevas técnicas de enseñanza.

Segundo, una vez que se cuenta con la infraestructura adecuada, es necesario repensar el modelo de aprendizaje híbrido. Fernando Reimers (experto en educación y académico de la universidad de Harvard) y Andreas Schleicher (investigador de la OCDE y creador de la prueba PISA) hablan sobre cómo deben los gobiernos apoyar a las escuelas para innovar en el aprendizaje continuo, aplicando nuevas tecnologías que estén focalizadas en reducir las brechas para la educación. Esta charla se llevó a cabo a través del foro de Educación, Tecnología e Innovación “Enlighted” 2020 y uno de los grandes retos que resaltaron fue la importancia de fomentar el pensamiento crítico de las y los estudiantes, así como también impulsar sus habilidades en temas como la resolución de problemas y que los gobiernos colaboren entre sí para generar una educación globalizada.

Para lograr impulsar este punto, es necesario que se implementen talleres y clases extracurriculares que impulsen las habilidades creativas y socioemocionales de las y los alumnos (liderazgo, creatividad, pensamiento crítico, etc.), acompañado de una capacitación continua de las y los docentes en esta área. De esta forma, los sistemas híbridos pueden ser muy benéficos para que desde casa se realicen actividades adaptadas para impulsar dichas habilidades y, por otra parte, brindar contenidos sobre las materias derivadas de sus planes de estudio para que las y los estudiantes puedan consultarlos y así reforzar sus conocimientos en el tema.

Finalmente, la tercera y más importante propuesta, establecer una red de comunicación y diálogo entre las escuelas. Dicha red debería ser integrada no solo por las direcciones de las escuelas, sino también por las y los maestros para que puedan intercambiar diferentes perspectivas y así proponer nuevas alternativas de enseñanza a nivel escolar. Esta red podría generar propuestas más específicas para que los gobiernos puedan actuar de manera más eficiente en el sector educativo y así mejorar el sistema de gobernanza escolar.

Estamos en un contexto donde la inversión pública en educación va a la baja (sobre todo en las áreas que combaten la brecha educativa). Es necesario que como sociedad impulsemos nuevas alternativas y exhortemos a nuestros representantes a que le den prioridad a la educación en la agenda pública. Invertir en educación es invertir en el futuro del país y ahora más que nunca debemos concentrarnos en cimentar las bases de un futuro más próspero para Aguascalientes y para todo México.